Montevideo. Sobrevivientes uruguayos de una tragedia aérea ocurrida en la cordillera de los Andes en 1972 celebraron este miércoles el comienzo del rescate de 33 mineros atrapados en Chile durante más de dos meses.

En un hito de supervivencia bajo tierra y después de que en un principio se los diera casi por muertos, los mineros soportaron atrapados a unos 700 metros de profundidad desde un derrumbe el 5 de agosto que bloqueó la pequeña mina San José, en el norte de país.

Hace exactamente 38 años, el 13 de octubre de 1972, un avión uruguayo cayó en la cordillera de los Andes y 72 días después 16 sobrevivientes lograron ser rescatados tras soportar condiciones climáticas extremas.

En el avión viajaban 45 personas.

"Es una fecha especial para nosotros, que hace 38 años caíamos en la montaña y obviamente es una fecha especial para Chile que está rescatando a sus mineros", dijo a una radio local José Pedro Algorta, sobreviviente del accidente aéreo.

Los uruguayos, que viajaban a Chile a jugar un partido de rugby, fueron protagonistas de una tragedia que conmovió al mundo. Tras el rescate admitieron que tuvieron que alimentarse con carne de sus compañeros fallecidos para seguir con vida.

En la montaña, a más de 3.500 metros de altura, los uruguayos resistieron con escasas reservas alimenticias hasta que dos de los sobrevivientes salieron en busca de ayuda luego de enterarse por una radio que se había abandonado la búsqueda.

"Lo único que tenemos en común es que hemos atravesado una situación absolutamente límite, pero las circunstancias son distintas", dijo Algorta.

"Lo de ellos es tremendo pero han salido todos, nosotros no pudimos salir todos, creo que cada una de estas experiencias es única, pero lo importante es que ellos están saliendo y están bien, eso es lo que tenemos que celebrar hoy", agregó.

A comienzos de septiembre, algunos de los sobrevivientes viajaron a Chile hasta la zona de la mina para llevar un mensaje de esperanza a los 33 hombres atrapados y a sus familias que los esperaban afuera.

"Nosotros les dimos nuestro mensaje de esperanza, llevamos nuestro testimonio de que se podía salir de la mina y hacer vidas normales", dijo Algorta.