El soldado de la unidad Lewis-McChord que asesinó a 16 civiles afganos, muchos de ellos niños, el domingo pasado, proviene de una base militar cerca de Seattle, Estados Unidos, la cual registra antecedentes de irregularidades, indisciplinas y múltiples informes de reclutas con desórdenes mentales.

La instalación castrense en el estado de Washington es una de las más grandes de ese país y hace cuatro meses un jurado militar también la señaló por otra matanza de civiles en Afganistán.

En 2011 una docena de soldados de esa base se suicidaron y la senadora Patty Murray sugirió una investigación porque 285 casos de stress post-traumático fueron mal diagnosticados por su personal médico.

Críticos de la unidad aseguran que este campamento, con 40.000 militares, es un territorio con altas tasas de robos, abusos entre soldados, enfermedades mentales y suicidios, según despacho de Prensa Latina.

En 2010 tropas de la Lewis-McChord destacadas también en Kandahar se drogaron, golpearon a un supuesto informante y luego mataron a tres civiles cuando hacían la ronda de guardia por una comunidad cercana.

También hace dos años otro militar de esta misma base se involucró en una discusión de tránsito en Salt Lake City y disparó contra un policía.

En enero último un veterano de la guerra de Iraq asesinó a un guardabosque.