Adaiseh, Líbano. Soldados de Israel y Líbano se enfrentaron este martes en la frontera de ambos países, elevando los temores del surgimiento de una nueva ronda de combates.

Un alto oficial israelí, dos soldados libaneses y un periodista libanés murieron en el fuego cruzado, el incidente más grave en la frontera desde una guerra ocurrida el 2006.

Naciones Unidas y Estados Unidos llamaron a mostrar moderación.

El grupo Hezbollah, que tiene el apoyo de Irán y Siria y mantuvo un conflicto bélico con Israel hace cuatro años, no participó en el incidente, pero el líder del grupo libanés Sayyed Hassan Nasrallah, dijo que Hezbollah no se mantendrá en silencio ante futuros ataques israelíes al Ejército libanés.

Los ejércitos libanés e israelí entregaron diferentes versiones de los eventos que llevaron al enfrentamiento, mientras la fuerza de paz de Naciones Unidas ubicada en el sur de El Líbano dijo que aún debe determinar las circunstancias que llevaron al incidente.

El Ejército libanés dijo que una patrulla israelí cruzó la línea técnica de la frontera, pese a que las fuerzas de paz ONU en la zona le ordenaron detenerse.

"Una fuerza armada libanesa entonces los repelió utilizando granadas impulsadas por cohetes. Luego se dio un enfrentamiento en el que las fuerzas enemigas utilizaron metralletas y fuego de tanques contra puestos del Ejército y casas civiles", indicó la parte libanesa.

El mayor general Gadi Eisenkot, jefe del comando norteño de Israel, dijo que un escuadrón de francotiradores libaneses disparó a oficiales dentro de territorio israelí.

También dijo que un tanque israelí fue atacado por una granada lanzada con cohete, y que tras esquivarla disparó y mató al escuadrón agresor.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo en un comunicado que "Israel ha respondido y responderá agresivamente en el futuro a cualquier intento por interrumpir la calma a lo largo de la frontera del norte o por dañar a residentes del norte o a los soldados que los protegen".

Fuentes de seguridad y testigos dijeron que la situación se había calmado pero que la tensión seguía alta. El Estado judío no hacía preparativos para extender la operación, por lo cual no se prevé un conflicto mayor.

ONU y EE.UU. piden máxima moderación.  Estados Unidos, principal socio de Israel, llamó a ambos bandos a ejercitar la moderación. "La última cosa que queremos ver es que este incidente se extienda en algo más importante", dijo en Washington el portavoz del Departamento de Estado estadounidense P.J. Crowley.

El Consejo de Seguridad de la ONU también expresó preocupación.

"Los miembros del Consejo de Seguridad llamaron a todas las partes a ejercitar la máxima moderación, obedecer estrictamente sus obligaciones bajo la resolución 1701, observar el cese de las hostilidades y evitar cualquier mayor escalada en la Línea Azul", dijo a periodistas el embajador ruso en la ONU, Vitaly Churkin, tras una reunión del consejo.

La resolución 1701 del Consejo de Seguridad detuvo las hostilidades en la guerra entre Israel y Hezbollah en 2006 y prohibió todas las armas no autorizadas entre el Río Litani y la Línea Azul, la frontera entre ambos países que supervisa la ONU.

Una nueva guerra podría ser más devastadora que la anterior. Las tensiones han aumentado desde que Israel acusó a Siria en abril de transferir misiles Scud de largo alcance a Hezbollah en el sur de El Líbano. Siria negó las acusaciones.

Israel ha amenazado con atacar infraestructura libanesa en cualquier nuevo conflicto. El 2006 bombardeó puentes, tanques de petróleo, estaciones de radar y el aeropuerto de Beirut, mientras que Hezbollah lanzó 4.000 cohetes al Estado judío.

El Máximo Consejo de Defensa de El Líbano, dirigido por el presidente Michel Suleiman, responsabilizó a Israel y dijo que se quejaría ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

El Ministerio de Relaciones Exteriores israelí también dijo que iba a presentar una queja ante Naciones Unidas por el enfrentamiento, acusando a Beirut de violar la resolución del Consejo de Seguridad que puso fin al conflicto del 2006.