Kabul. Insurgentes talibanes lanzaron ataques en la capital de Afganistán y una importante ciudad norteña este domingo, luego de que la cifra de soldados extranjeros muertos alcanzó los 700, lo que convierte al 2010 en el año más sangriento en la guerra de casi una década.

Dos militantes que usaban chalecos con explosivos atacaron un autobús que transportaba oficiales del Ejército afgano en Kabul, dando muerte a cinco e hiriendo a nueve, informó el vicejefe de policía de Kabul, Khalilullah Dastyar.

Los talibanes reivindicaron la responsabilidad por el asalto, que fue el primer ataque importante en la capital afgana desde mayo, cuando seis soldados extranjeros murieron en un ataque suicida con coche bomba.

Los insurgentes abrieron fuego contra el vehículo que transportaba a los oficiales en la principal vía que va desde Kabul a la ciudad oriental de Jalalabad, donde se ubican bases de la OTAN y del Ejército afgano.

Un atacante se inmoló y el otro fue baleado por la policía antes de que pudiera detonar sus explosivos.

En el norte del país, cinco soldados y policías afganos murieron en un ataque realizado por tres suicidas con bombas en la ciudad de Kunduz, que fue visitada el día anterior por la canciller alemana, Angela Merkel.

El Ministerio de Defensa dijo que cuatro suicidas con bombas atacaron un centro de entrenamiento del Ejército. Dos de ellos se inmolaron en la entrada y dos continuaban en el interior del recinto, indicó un testigo de Reuters.

La cifra de soldados extranjeros muertos en Afganistán en el 2010 llegó a los 700 luego de que un efectivo de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF, por su sigla en inglés) murió este domingo en la madrugada por la detonación de una bomba en un camino en el sur del país.

La ISAF no ofreció detalles adicionales sobre el incidente.

Un total de 521 soldados extranjeros murieron en el 2009, previamente el año con más bajas extranjeras en la guerra, pero las operaciones contra la insurgencia liderada por los talibanes se han incrementado dramáticamente en los últimos 18 meses.

Unos 2.270 soldados extranjeros han perecido en Afganistán desde que comenzó la guerra, de acuerdo a cifras de Reuters y del sitio web www.iCasualties.org. Cerca de dos tercios de ellos han sido efectivos estadounidenses.

Los soldados y policías afganos han sufrido una cantidad mucho mayor de víctimas, pero el gobierno local no ha entregado cifras exactas. Las víctimas civiles también llegan a niveles récord este año.

Una estrategia de guerra divulgada este jueves por el presidentes estadounidense, Barack Obama, concluyó que las fuerzas extranjeras están logrando avances frente a los talibanes y Al Qaeda, pero que aún hay desafíos serios.

El reporte dijo que el impulso de los talibanes ha sido frenado en gran parte de Afganistán y revertido en algunas áreas.

Los talibanes están en su momento de mayor fortaleza desde que fueron derrocados por fuerzas afganas apoyadas por Washington luego de que el régimen islamista se negó a entregar a militantes de Al Qaeda, incluido Osama Bin Laden, tras los ataques del 11 de septiembre del 2001.

La insurgencia se ha extendido fuera de sus bastiones tradicionales en el sur y el este en los últimos dos años hacia áreas más pacíficas en el norte y el oeste.

Líderes de la OTAN acordaron en una cumbre el mes pasado en Lisboa finalizar las operaciones de combate y entregar la responsabilidad de la seguridad a las fuerzas afganas para fines del 2014. Obama ha prometido empezar a retirar las tropas estadounidenses a partir de julio del 2011.