Paris. El ex director gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn afronta este miércoles una segunda jornada de interrogatorios de la policía, luego de pasar la noche en prisión por acusaciones de estar relacionado con una red de prostitución gestionada desde la ciudad francesa de Lille, en el norte del país.

La carrera política de Strauss-Kahn, ex ministro de Finanzas considerado durante un tiempo el principal aspirante en las elecciones presidenciales de 2012 en Francia, llegó a un abrupto final en mayo cuando fue acusado de agredir sexualmente a una camarera de un hotel en Nueva York.

En la investigación de Lille podría ser retenido hasta el jueves por la mañana.

La investigación está centrada en una red que proporcionó supuestamente prostitutas a clientes del lujoso hotel Carlton en Lille. La policía quiere establecer si Strauss-Kahn sabía que las mujeres que participaban en las fiestas a las que acudió en París y Washington eran prostitutas.

Las autoridades pueden determinar que está libre de sospecha, o pueden ponerlo bajo una investigación formal por beneficiarse de fondos empresariales malversados, si los investigadores concluyen que asistió a sesiones sexuales con prostitutas pagadas por ejecutivos de empresas a cargo de las compañías.

De cualquier modo, el momento de su puesta en libertad podría ser incómodo el jueves, ya que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, tiene previsto llegar a Lille ese día para preparar una visita de campaña electoral planeada de antemano.

Strauss-Kahn no hizo comentarios ante una nube de periodistas y fotógrafos cuando llegó para ser interrogado a primera hora del martes a una comisaría de Lille.

El político, de 62 años, dimitió como director gerente del Fondo Monetario Internacional cuando fue acusado en mayo de intento de violación a una camarera de un hotel de Nueva York, aunque luego los cargos penales fueron retirados.

Vinculado después al asunto de Lille, Strauss-Kahn pidió hablar con la policía al respecto.

El abogado de Strauss-Kahn, Henri Leclerc, ha dicho que su cliente no tenía razón para pensar que las mujeres que participaban en las fiestas a las que acudían eran prostitutas.

"La gente no siempre llevaba ropa en esas fiestas. Le reto a decirme la diferencia entre una prostituta desnuda y una señora con clase desnuda", afirmó Leclerc a una radio en diciembre.