París. El ex jefe del FMI Dominique Strauss-Kahn estaba el martes más cerca de que su acusación de agresión sexual en EEUU se retirara aunque una denuncia por el mismo delito en Francia podría suponer otro obstáculo a un intento de volver al terreno político.

El New York Post citó a un anónimo destacado investigador diciendo que los fiscales retirarían sus cargos en una vista oral dentro de dos semanas, o incluso antes, debido a las dudas sobre la credibilidad de la supuesta víctima.

Sin embargo, una denuncia de la escritora francesa Tristane Banon, que acusa a Strauss-Kahn de intentar violarla en París en 2003, se iba a presentar el martes, dijo su abogado a Reuters.

Indicios de que los cargos en EEUU se están disipando han desencadenado una polémica política que amenaza con envenenar el periodo previo a las elecciones presidenciales de abril de 2012, en las que Strauss- Kahn era un serio aspirante a ganarlas para la izquierda hasta su detención en mayo por presuntamente intentar violar a una camarera de un hotel de Nueva York.

Los simpatizantes de izquierdas, furiosos porque su candidato estrella hubiera sido eliminado de la contienda electoral, rechazaron el caso Banon como una prueba de que los enemigos de Strauss-Kahn están determinados a derribarlo.

"El destino de Strauss-Kahn le ha sido arrebatado. Todos sus amigos se están preguntando cómo es posible que un hombre que es director del FMI y un candidato presidencial se encuentre en prisión pocos días antes de presentar su candidatura", dijo el diputado socialista Jean-Christophe Cambadelis, un estrecho aliado de Strauss-Kahn.

"Esto es claramente una conspiración contra el Partido Socialista", dijo a la televisión LCI.

Preguntado por la acusación de Banon, que ya reveló en un programa de televisión en 2007, Cambadelis dijo: "Es la manipulación de una mujer joven que quiere obtener fondos de Dominique mediante una denuncia por violación".

David Koubbi, abogado de Banon, defendió a su cliente, y el momento de su acción. Dijo a la cadena francesa M6 que hablar de un complot contra Strauss-Kahn era una "tontería".