Estocolmo. Mientras el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, lucha por quedarse en Gran Bretaña, Suecia está indignada de que haya menospreciado uno de los sistemas judiciales más respetados del mundo y cuestionado a un país reconocido por recibir a refugiados políticos, no por extraditarlos.

Assange, quien está refugiado en la embajada ecuatoriana en la que tiene asilo diplomático, dice que teme que Estados Unidos trate de extraditarlo si viaja a Suecia para ser interrogado por acusaciones de violación y agresión sexual.

El discurso de Assange desde el balcón de la embajada el domingo estuvo focalizado en lo que veía como una persecución de Estados Unidos, pero no mencionó los cargos por violación.

Las acusaciones de Assange enfurecieron a muchos en Suecia, que dicen que las historias de dos mujeres que hicieron las denuncias de delitos sexuales han quedado en segundo lugar frente a teorías no comprobadas de una conspiración liderada por Estados Unidos para extraditarlo sin ayuda de aliados en Europa.

"Assange ha evolucionado en una persona megalómana con buena retórica, que parece tener poco contacto con la realidad", dijo el diario sueco Svenska Dagbladet tras el discurso en el balcón.

Otro periódico, Dagens Nyheter, dijo que el proceso legal debía seguir adelante y defendió a Suecia como un país que se atenía a la "ley".

Después de que Ecuador otorgó asilo a Assange, el ministro de Relaciones Exteriores sueco, Carl Bildt, escribió que "nuestro sistema legal y constitucional firme garantiza los derechos de todos y cada uno. Rechazamos firmemente cualquier acusación que diga lo contrario".

Junto con otros países nórdicos, Suecia se considera a sí mismo como un paraíso legal y ha recibido a miles de refugiados izquierdistas de dictaduras en América Latina en la década de 1970 e iraquíes que huyeron de la invasión liderada por Estados Unidos y la guerra posterior después del 2003.

El reporte del 2011 del Indice del Proyecto de Justicia Mundial ubicó a Suecia primero de 66 países en cuanto a los derechos legales fundamentales.

El caso de violación. Eso no significa que las acusaciones de violación no hayan sido criticadas. Assange enfrenta un interrogatorio por incidentes con dos mujeres que involucraron un grado de sexo consentido y otros actos que algunos dijeron que no serían calificados de violación en otros países.

Incluso la reconocida feminista Naomi Wolf criticó la búsqueda judicial internacional de Assange, escribiendo que personalmente conocía "1,3 millones de tipos" con acusaciones similares de parte de mujeres.

Un primer fiscal abrió una investigación en el 2010 por acusaciones de violación después de que dos mujeres con quien Assange tuvo relaciones sexuales lo denunciaron a la policía, pero luego desestimó los cargos por violación y continuó con acusaciones menos serias.

Luego un fiscal más senior reabrió el caso de violación un par de semanas más tarde, dando argumentos a los seguidores de Assange que denuncian una conspiración en su contra.

Assange tuvo sexo con dos mujeres con pocos días de diferencia entre sí durante una visita a Suecia en agosto del 2010. Ambas mujeres fueron a la policía tras tener sexo con Assange, solicitando que se someta a un examen de VIH.

La oficina del fiscal quiere interrogar a Assange por supuesta violación a un grado menos severo, coerción ilegal y dos casos de agresión sexual.

La acusación de violación es la más grave y, si fuera probada en la corte, podría llevar a hasta cuatro años de prisión.