Ajdabiya, Libia. Un alegre Muammar Gaddafi hizo este sábado su primera aparición en televisión en cinco días, mientras sus tropas combatían a los rebeldes en el frente oriental de la guerra civil de Libia.

Al tiempo que los combates se intensificaban en el único frente activo, un buque de la Cruz Roja con suministros médicos atracó en la asediada ciudad de Misrata, escenario de duros enfrentamientos urbanos y donde se dice que la situación es desesperada.

Las fuerzas leales a Gaddafi bombardearon los límites occidentales de Ajdabiya, el punto de lanzamiento de los ataques rebeldes al puerto petrolero mediterráneo de Brega.

Un corresponsal de Reuters escuchó impactos de artillería por cerca de media hora, desde el límite oeste del pueblo, la entrada al bastión rebelde de Bengasi, a 150 kilómetros al noreste.

El canal Al Jazeera dijo que las fuerzas de Gaddafi habían entrado a Ajdabiya.

Un Gaddafi sonriente levantó sus puños al aire en un extasiado recibimiento en un colegio en Trípoli, en el que las mujeres ulularon y los alumnos cantaron lemas antioccidentales. Una mujer lloró de emoción al paso del líder libio.

Gaddafi, que llevaba su tradicional túnica marrón y gafas de sol, había aparecido por última vez en televisión el 4 de abril. Con aspecto confiado y relajado, parecía confirmar la impresión entre los analistas de que ha logrado salir de un periodo de parálisis y se prepara para una guerra larga.

Estancamiento. Durante una semana se han desarrollado batallas en el tramo entre Brega y Ajdabiya. Existen crecientes dudas entre los militares occidentales de que se pueda quebrar el punto muerto, pese a los ataques aéreos de la OTAN sobre las fuerzas de Gaddafi.

Un barco de la Cruz Roja logró recalar en Misrata el sábado, llevando suministros médicos suficientes para tratar a 300 heridos de bala.

Misrata, el único gran bastión rebelde en el oeste del país, ha sido sitiada por las fuerzas de Gaddafi durante semanas. Este viernes, insurgentes dijeron que habían repelido un ataque contra el flanco este de la ciudad litoral, después de fieros combates en las calles, que dejaron cinco muertos.

La tercera mayor ciudad libia se levantó junto a otras contra Gaddafi a mediados de febrero después de un violento aplastamiento contra las protestas pacíficas en el oeste.

Los rebeldes dicen que la gente en Misrata se aloja de a cinco familias por casa en los pocos distritos seguros para huir de semanas de los ataques. Hay escasez grave de alimentos, agua y medicina y los hospitales están desbordados.

Rebeldes dijeron que pretenden tomar Brega el sábado y que algunos combatientes han llegado a las afueras de la ciudad.

"Dios mediante, tomaremos Brega hoy", dijo el capitán rebelde Hakim Muazzib desde una estación petrolera entre ambas ciudades.

Desde una cama de hospital y con una herida de bala en su costado, Abdullah Mutalib, rebelde de 27 años, dijo a Reuters: "Algunos (...) entramos a Brega (...). Entonces nos atacaron con cohetes".

Los ataques aéreos de la OTAN impactaron el viernes depósitos de armas de las fuerzas de Gaddafi en el pueblo de Zintan, dijeron residentes.

"Los depósitos están situados 15 kilómetros al sudeste de Zintan. Nosotros pudimos ver los edificios en llamas a la distancia", dijo el residente, de nombre Abdulrahman, por teléfono.

Este sábado un tanquero con 80.000 toneladas de crudo que necesitan los rebeldes para financiar su levantamiento entró al al Canal de Suéz tras dejar el este del país, en manos de los rebeldes. Los operadores dijeron que iba a China con la primera carga vendida por los combatientes.

Pesimismo. Funcionarios occidentales han reconocido que su poderío aéreo no será suficiente para ayudar a los rebeldes a expulsar a Gaddafi por la fuerza y ahora están enfatizando una solución política.

Las fuerzas aéreas de la OTAN, que tienen el objetivo de proteger a los civiles contra el ejército de Gaddafi, han creado un punto muerto en lugar de generar avances, causando que ningún lado tenga la fuerza suficiente como para darle al otro un golpe definitivo.

Funcionarios de la alianza expresaron su frustración ante las tácticas de Gaddafi de proteger sus vehículos blindados en zonas civiles, lo que ha reducido los efectos de su supremacía aérea en Libia.

Analistas anticipan un conflicto largo y de bajo nivel, que posiblemente lleve a una división entre este y oeste del país.

"Las fuerzas de la oposición son insuficientes para romper con este estancamiento y, como están las cosas, la marcha en Trípoli no va a ocurrir", dijo John Marks, presidente de la consultora británica Cross Border Information.

"Da la impresión que este punto muerto podría seguir así para siempre (...) por ahora tenemos un estancamiento, por lo que estamos viendo más bien una partición de facto", indicó.