Ras Lanuf, Libia. Tanques libios dispararon este jueves contra las posiciones rebeldes en el puerto petrolero de Ras Lanuf y bombarderos atacaron otro centro petrolífero más el este del país, al profundizarse el contraataque de las fuerzas de Muamar Gadafi sobre los bastiones insurgentes.

La televisión estatal dijo por la tarde que el Ejército había expulsado a los rebeldes de Ras Lanuf, algo negado por los insurgentes, que dijeron que las tropas gubernamentales están bombardeando esta localidad con dureza.

Los rebeldes dieron un paso importante en su búsqueda de legitimidad internacional cuando Francia reconoció a su consejo nacional, pero mientras la OTAN y la Unión Europea se reunían para estudiar si imponer una zona de exclusión aérea para impedir a las fuerzas leales a Gadafi usar sus aviones y helicópteros contra los insurgentes - que se han hecho con el control de algunas ciudades en el este y oeste de Trípoli -, el director de inteligencia nacional de Estados Unidos pronosticó que el líder libio acabará imponiéndose a los rebeldes.

La revuelta contra el Gobierno de Gadafi ya lleva tres semanas. A pesar de los llamamientos de los rebeldes, no se prevé una rápida acción occidental, ya que la OTAN dejó claro que necesita un mayor apoyo de Naciones Unidas, para tomar una medida de este tipo. Rusia y China se oponen a esta intervención, y ambos tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad.

Establecer una zona de exclusión aérea sería un acto de guerra que requeriría eliminar el sistema de defensa antiaéreo libio, que es el segundo mayor de Oriente Próximo, según el jefe de inteligencia de EEUU.

Aunque los precios del petróleo siguen elevados debido a los bombardeos en el este, no hay pruebas claras de que Gadafi tenga la intención deliberada de destruir infraestructura petrolífera.

La televisión estatal informó que los rebeldes fueron expulsados del puerto y del aeropuerto de Es Sider, otra terminal petrolera ubicada a 40 kilómetros sobre la costa oeste de Ras Lanuf.

En tanto, el país miembro de la OPEP rechazó la entrada buques petroleros en varios puertos del país debido al desabastecimiento de plantas de almacenamientos por las interrupciones al suministro de los yacimientos petrolíferos. Los intensos enfrentamientos cerca de las instalaciones petroleras mantenían a los precios del crudo cerca de máximos de dos años y medio, con el crudo Brent operando a 114,55 dólares el barril.

Más de 500 kilómetros al este de Trípoli, los cazas y buques leales a Gadafi bombardearon posiciones rebeldes en Ras Lanuf. Algunos proyectiles cayeron cerca de un edificio de la Libyan Emirates Oil Refinery Company.

Los rebeldes dijeron que el barrio residencial de Ras Lanuf, incluyendo las cercanías del hospital, fueron atacados, y uno de ellos dijo que las tropas gubernamentales estaban progresando hacia la zona, apoyados con fuego por aire, mar y tierra. Los insurgentes también notificaron otro ataque aéreo en Brega, un puerto petrolero a 90 kilómetros al este de Ras Lanuf, lo que sugeriría que las fuerzas leales a Gadafi no sólo detuvieron un avance insurgente hacia el oeste, sino que también estaban avanzando hacia los centros controlados por la oposición.

Los rebeldes respondieron con ametralladoras antiaéreas y proyectiles contra los buques, pero sin consecuencias visibles.

¿Cambia el equilibrio de fuerzas? Los rebeldes, que se creían capaces de capturar Trípoli, el principal bastión de Gadafi, admitieron que ahora están teniendo problemas para mantener el terreno ganado frente a la superioridad de las fuerzas del Gobierno.

"(Gadafi) podría tomarlo. Con aviones, tanques, morteros y cohetes, podría capturarlo", dijo el combatiente rebelde Basim Jaled.

"Una zona de exclusión aérea sería genial", sostuvo otro insurgente, Salem al-Burqy, reflejando la visión de muchos de sus compañeros.

La contraofensiva de Gadafi ha bloqueado un avance rebelde desde su base en Bengasi, en el este. Las fuerzas opositoras se vieron obligadas a retroceder de la línea del frente, en la localidad de Bin Yauad, al oeste de Ras Lanuf, tras sufrir intensos bombardeos esta semana.

Un combatiente dijo que los rebeldes habían retomado durante la noche el corazón de Zauiya, la ciudad más cercana, a 50 kilómetros, de la capital. El centro de esta localidad pareció cambiar de manos en dos ocasiones durante el día en una ardua batalla.

Mohamed, un libio que vive en el exilio y que el jueves por la mañana acudió a ver a un familiar en las afueras de Zauiya, dijo que simplemente no estaba claro quién estaba ganando la batalla por la ciudad.

Este miércoles (los simpatizantes rebeldes) intentaron llevar comida y medicinas desde Subrata pero fracasaron. Las tropas del Gobierno rodean Zauiya por todas partes", dijo. "No está claro quién controla el centro. Cambia todo el tiempo. Son combates calle a calle".

Los contraataques de los leales a Gadafi sugieren que el líder, que lleva en el poder cuatro décadas, no se irá de forma tan rápida como hicieron los presidentes de Egipto y Túnez ante el levantamiento popular que está sacudiendo el mundo árabe.

En Ginebra, el Comité Internacional de la Cruz Roja dijo que el país está inmerso en una guerra civil, con un número cada vez más alto de civiles llegando a los hospitales en el este. Su presidente, Jakob Kellenberger, pidió a las autoridades libias que le concedan acceso a zonas del oeste del país.