Viena. La industria nuclear debe tomar medidas urgentes para protegerse de posibles ataques terroristas, dijo un experto, además de reforzar los controles para evitar desastres como el de Fukushima en Japón.

"Tanto Al Qaeda como grupos terroristas chechenos han considerado sabotear reactores nucleares y Fukushima ofreció un claro ejemplo de la escala de terror que puede causar un ataque de ese tipo", dijo Matthew Bunn, de la Harvard University.

Algunos países tienen "medidas de seguridad extraordinariamente débiles", dijo esta semana en un blog , si aclarar a cuáles se refería.

"La industria nuclear en muchos países está mucho menos preparada para lidiar con incidentes de seguridad que con accidentes", escribió Bunn, profesor de la Harvard Kennedy School especializado en temas nucleares.

Según el especialista, existe una necesidad "particularmente urgente" de tomar medidas para proteger los sitios nucleares tanto del sabotaje como del robo de armas nucleares o los materiales usados para fabricarlas.

"La industria nuclear en muchos países está mucho menos preparada para lidiar con incidentes de seguridad que con accidentes". Matthew Bunn, de la Harvard University.

Los comentarios de Bunn fueron en respuesta a nuevas propuestas del jefe de la agencia nuclear de la ONU para mejorar la seguridad nuclear internacional tras la crisis en Japón, causada el 11 de marzo por un masivo terremoto y un poderoso tsunami.

Tres reactores del complejo Fukushima Daiichi sufrieron una fusión por fallas en el suministro eléctrico y el sistema de enfriamiento, provocando la fuga de radiación y forzando la evacuación de unas 80.000 personas.

Controles aleatorios. Yukiya Amano, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA por su sigla en inglés), inauguró el lunes en Viena una importante reunión, donde pidió controles aleatorios de seguridad en los reactores nucleares de todo el mundo.

Amano también sostuvo que los países deberían evaluar los riesgos en todos sus reactores en un período de 18 meses, para garantizar que pueden resistir a eventos naturales extremos como los que provocaron la crisis de Fukushima.

Bunn opinó que el plan de cinco puntos de Amano es sensato, pero omite un punto esencial: "Desastres como el de Fukushima pueden desatarse no sólo por accidente, sino por acciones terroristas".