Miami. La tormenta tropical Emily avanzaba hacia La Española este miércoles y podría convertirse en un huracán de bajo nivel si supera su paso por la montañosa isla caribeña, compartida por República Dominicana y Haití.

Emily se ubicaba a unos 425 kilómetros al sureste de la capital de República Dominicana, Santo Domingo, el martes en la noche con vientos máximos sostenidos de 85 kilómetros por hora (kph), informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (CNH).

El centro dijo que Emily avanzaba en dirección oeste-noroeste a 22 kph en un curso que la haría pasar sobre La Española el miércoles en la noche antes de dirigirse hacia el sureste de las Bahamas y las islas Turcos y Caicos el jueves.

La quinta tormenta nombrada de la temporada de huracanes del Atlántico no representa una amenaza inmediata para las instalaciones de producción de petróleo y gas en el Golfo de México.

Pero si supera su paso por el terreno elevado de La Española, el CNH con sede en Miami dijo que las condiciones climáticas podrían apoyar una intensificación posteriormente esta semana.

El centro también revisó su guía de seguimiento para reflejar la posibilidad de que Emily siga una dirección norte hacia la península de Florida a partir de la noche del viernes.

Su pronóstico de la velocidad de los vientos de la tormenta también fue revisado al alza, abriendo la puerta para la posibilidad de que se convierta en un huracán categoría 1 para el lunes.

"La incertidumbre en el pronóstico de curso sigue siendo mayor que lo usual después de 48 horas", indicó el centro.

Se emitieron advertencias de precipitaciones asociadas a la tormenta, y el centro dijo que estas podrían causar "inundaciones y deslaves que amenacen la vida de las personas en áreas de terreno montañoso".

Las fuertes lluvias pueden ser especialmente problemáticas en Haití, el país más pobre del hemisferio occidental. En junio, las precipitaciones provocaron inundaciones y movimientos de tierras que dejaron 23 muertos en Puerto Príncipe.

Las inundaciones también empeoraron la epidemia de cólera en Haití, donde unas 6.000 personas murieron desde octubre desde que la enfermedad se diseminó a través de agua y comida contaminada.