México DF. Las fuertes lluvias y tormentas de este año han dejado a México y a Centroamérica con cientos de millones de dólares de cuentas por reparaciones, una tendencia que según funcionarios podría volverse una carga perenne en sus presupuestos debido al cambio climático.

La temporada de huracanes, que trajo 19 grandes tormentas a la región, puso en apuros a los gobiernos locales que buscan fondos para reconstruir carreteras, puentes y viviendas, forzándolos a reconsiderar bajas de impuestos o a recurrir a ayuda externa.

Modelos del cambio climático muestran que la situación empeorará a medida que aumenten las temperaturas, convirtiéndose en una verdadera carga en los presupuestos en toda América Latina.

Los bancos de desarrollo y las agencias calificadoras han urgido a la región a prepararse para el clima severo y los consecuentes elevados gastos por reparaciones.

"Esta es nuestra nueva vida con el cambio climático", dijo Gabino Cue, el gobernador entrante del estado de Oaxaca, que sufrió la peor parte de las lluvias de esta temporada.

Oaxaca, uno de los estados más pobres de México, podría enfrentar gastos por 2.000 millones de pesos (unos US$162 millones) para reparar caminos, puentes y otras obras públicas dañadas por el clima extremo este año.

"El gobierno tiene que volver a dibujar el mapa de riesgos con este fenómeno", agregó Cue.

El impacto en el presupuesto del cambio climático estará en la agenda de los funcionarios que se reunirán este mes en Cancún para trabajar en un reemplazo al Protocolo de Kyoto, el tratado global para reducir los gases del efecto invernadero que expira a fines del 2012.

Sin embargo, no se espera que los líderes globales firmen un acuerdo integral y, de cualquier manera, no existen perspectivas en el corto plazo de un cambio de curso en los efectos extremos del cambio climático.

En consecuencia, los formuladores locales de políticas siguen evaluando el impacto presupuestal de más temporadas de lluvia como esta, la más intensa en cinco años.

Lluvia torrencial. Semanas de fuertes lluvias provocaron deslaves en América Central, que mataron a cientos y destruyeron caminos y puentes vitales para el comercio de café y azúcar.

En México, la crecida de ríos arrasó campos y pueblos costeños fueron sumergidos cuando las tormentas tropicales llegaron a tierra.

El clima húmedo precedió a un año de sequía aguda durante el cual México experimentó su menor nivel de lluvias en 68 años, matando ganado y cultivos en algunas de las zonas más secas del país.

El estrecho istmo que une el sur de México y América Central, comprimido entre dos océanos, ha enfrentado desde siempre un clima duro, pero funcionarios y expertos externos coinciden en que el cambio climático exigirá una cuota pesada y de largo plazo en las finanzas gubernamentales.

En México, legisladores de la oposición retiraron recientemente la presión para reducir el impuesto al consumo, luego de que se hizo evidente que estados como Oaxaca necesitarían ingresos extra para reparar los daños del clima.

El Banco Interamericano de Desarrollo ha urgido a México a extender el aseguramiento de infraestructura ya que enfrenta un alto riesgo fiscal debido a los desastres naturales.

La entidad otorgó recientemente a Guatemala un préstamo por US$250 millones para ayudarlo a sobrellevar los efectos destructivos del cambio climático, destacando que 2010 ha registrado la temporada de lluvias más potente en 60 años.

¿Más desastres? Si no se dan pasos serios para mitigar los efectos del cambio climático, el costo para América Latina y el Caribe podría equivaler a un 137% de la actividad económica de toda la región en el 2010, de acuerdo a un reporte de las Naciones Unidas del año pasado.

Estos cálculos incluyen daños a la agricultura y la infraestructura, así como los costos de perder valiosa biodiversidad.

En los últimos cinco años, han habido tres veces más desastres climáticos en América Central, México y el Caribe que en los pasados 29 años, de acuerdo con el Royal United Services Institute, un centro de estudios privados en Londres.

El presidente de Guatemala, Alvaro Colom, dijo el mes pasado en la Asamblea General de las Naciones Unidas que las lluvias este año han causado US$1.000 millones en pérdidas económicas, principalmente por daños a puentes, caminos y otras obras de infraestructura.

Se necesitará más dinero para fortificar la infraestructura de cara a las tormentas y para las costosas reparaciones posteriores, dijo Joydeep Mukherji, analista de crédito soberano de Standard & Poor's.

"Tendrá que ser parte del planeamiento fiscal (...) ¿vas a empezar a prepararte ahora o vas a esperar a que el desastre ocurra?", concluyó Mukherji.