Tuscaloosa, EE.UU. Tornados y violentas tormentas devastaron siete estados en el sur de Estados Unidos, dejando al menos 306 muertos y daños por miles de millones de dólares en una de las series más letales de tornados en la historia del país.

El presidente Barack Obama calificó a la pérdida de vidas de "desgarradora" y a los daños a hogares y negocios como "nada menos que catastrófico". El mandatario prometió una fuerte ayuda federal para la reconstrucción.

Los poderosos tornados -más de 160 en total- se combinaron con tormentas para dejar un rastro de destrucción en su avance de varios días de oeste a este. Es el peor desastre natural en Estados Unidos desde el huracán Katrina en 2005, que causó la muerte de 1.800 personas.

En algunas áreas, los tornados destruyeron vecindarios completos, volcaron automóviles y derribaron árboles y líneas eléctricas, dejando montículos de escombros.

El miércoles fue el peor día de tornados en Estados Unidos desde el 3 de abril de 1974, cuando murieron 310 personas.

Dado el aparente nivel de destrucción, expertos en seguros se mostraban cautos el jueves en estimar el costo de los daños pero creían que serán de miles de millones de dólares. El peor impacto lo sufrieron las ciudades de Tuscaloosa y Birmingham en Alabama.

Gran parte de la devastación ocurrió el miércoles en Alabama, donde el masivo tornado de 1,6 kilómetros de ancho que golpeó a Tuscaloosa, sede de la Universidad de Alabama, podría haber sido el más grande que ha afectado al estado, dijo el meteorólogo Josh Nagelberg en la página web AccuWeather.com.

Muchas personas contaban historias en las que se salvaron por poco.

"Me salvé. Entré en un armario, puse una almohada sobre mi rostro y me aferré como si mi vida dependiera de eso porque comenzó a arrastrarme", dijo Angela Smith de Tuscaloosa, cuyo vecino murió.

"Uno de los peores". "Creo que ésta va a figurar como una de las peores series de tornados en la historia estadounidense", dijo el director de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, por su sigla en inglés), Craig Fugate.

Fugate habló en una entrevista con CNN desde Alabama, donde su agencia dijo que los tornados dejaron al menos 204 muertos. El jueves en la noche también hubo reportes no confirmados de "pueblos completos arrasados" en la parte norte del estado, dijo Fugate.

"Aún estamos tratando de rescatar personas y localizar a los desaparecidos", declaró.

Según cálculos preliminares, funcionarios de otros estados reportaron 33 muertos en Misisipi, 34 en Tennessee, 11 en Arkansas, 14 en Georgia, ocho en Virginia y dos en Luisiana.

El presidente Barack Obama visitará Alabama el viernes para ver el daño y reunirse con el gobernador, informó la Casa Blanca.

"Quiero que cada estadounidense que fue afectado por este desastre sepa que el gobierno federal hará todo lo posible por ayudarlos a recuperarse, y estaremos a su lado cuando reconstruyan (lo perdido)", dijo Obama en la Casa Blanca.

La planta nuclear de Browns Ferry, en Alabama, permanecerá cerrada durante varios días, quizás semanas, para permitir la reparación de líneas de transmisión. Pero los sistemas de apoyo funcionaban correctamente para evitar una fusión parcial como la crisis nuclear en Japón.

Los tornados y violentas tormentas destruyeron 200 plantas avícolas en las que habían unos cuatro millones de pollos en Alabama, el tercer productor de pollo de Estados Unidos.

También dañaron una mina de carbón.

Hasta un millón de personas en Alabama quedaron sin electricidad.

Parte de la peor devastación ocurrió en Tuscaloosa, donde murieron al menos 37 personas, entre ellas algunos estudiantes.

"Sonaba como una motosierra. Podías escuchar los escombros golpeando cosas. Lo único que rescaté son algunas ropas y herramientas que eran demasiado pesados para que se los llevara la tormenta. No parece real", dijo Steve Niven, un estudiante de 24 años.

Tiendas, centros comerciales, farmacias y gasolineras fueron demolidos en una parte de Tuscaloosa, una ciudad de unos 95.000 habitantes en el centro-oeste de Alabama.

Los tornados son parte de la vida cotidiana en el sur y el centro de Estados Unidos, pero raramente son tan devastadores.

El gobernador Bentley declaró estado de emergencia en Alabama y dijo que ordenó movilizar a unos 2.000 miembros de la Guardia Nacional. Los gobernadores de Arkansas, Misisipi y Tennessee también declararon el estado de emergencia.