México D.F. Grupos criminales vinculados con el narcotráfico han aumentado los secuestros de trabajadores del monopolio petrolero estatal mexicano Pemex, dijo este lunes el diario Reforma.

Al menos 10 trabajadores de la compañía han sido secuestrados en los estados sureños de Chiapas y Tabasco, por presuntas organizaciones criminales ligadas a Los Zetas, uno de los grupos del narcotráfico más violentos del país, según testimonios recabados por el periódico.

Pemex declinó hacer comentarios sobre el reporte.

"Juan Pérez", un obrero con un salario menor a US$1.000 mensuales, dijo a Reforma que fue secuestrado en julio cuando salía de su trabajo en instalaciones de Pemex en Chiapas por un hombre y una mujer armados que pidieron a su familia un rescate de US$160.000.

El obrero fue liberado cinco días después por una pequeña fracción del pago exigido inicialmente.

El trabajador aseguró que más de 30 trabajadores de Pemex han sido secuestrados sólo en Chiapas en lo que va del año.

"Jorge", un alto funcionario de la petrolera con un sueldo mensual de unos US$6.400, fue secuestrado en Tabasco durante 20 días. Sus plagiarios enviaron su dedo pulgar izquierdo a su familia exigiendo un rescate de US$400.000, según el diario.

La ola de secuestros de trabajadores de Pemex ocurre en medio de una brutal guerra entre las bandas del narcotráfico que ha cobrado más de 31.000 vidas desde que el presidente Felipe Calderón lanzó una campaña militar contra los cárteles tras asumir el cargo en 2006.

Néstor Martínez, administrador de una unidad de producción de Pemex en Tabasco, fue secuestrado en abril en Chiapas. El ejecutivo y también presidente de Colegio de Ingenieros Petroleros de México fue liberado después del pago de un rescate.

El secuestro y la extorsión a hombres de negocios son comunes en ciertas partes de México. Muchos de los delitos no son reportados a las autoridades debido a la amplia desconfianza sobre la policía.

Frecuentemente las empresas recurren a expertos en seguridad privada en vez de a la policía cuando los ejecutivos son víctimas de un secuestro y prefieren mantener discreción por temor a atraer una mayor atención de los criminales.