Bagdad. Tres coches bomba detonaron este domingo en zonas concurridas de la capital iraquí, y dejaron unos 18 muertos y decenas de heridos, mientras la tensión sigue alta a seis meses de elecciones con resultados no concluyentes, semanas después que tropas estadounidenses finalizaron las operaciones de combate.

Una bomba que tenía como objetivo una oficina de seguridad nacional causó al menos seis muertos y 15 heridos, e hizo caer las fachadas de las casas cercanas, dijo el comando de seguridad de Bagdad.

Fuentes del Ministerio del Interior estimaron el número de muertos por la explosión en 19, pero otras agencias gubernamentales negaron eso.

Un segundo coche bomba estalló cinco minutos después cerca de una oficina del operador de telefonía móvil Asiacell, dando muerte a otras seis personas e hiriendo a 51, según el comando de seguridad de Bagdad

En Falluja, 50 kilómetros al oeste de Bagdad, un coche bomba que arremetió contra una patrulla del Ejército iraquí causó seis muertos e hirió a 11, dijeron fuentes de la policía y del hospital.

Estos atentados ocurren tres semanas después de que el Ejército de Estados Unidos terminara formalmente con sus operaciones de combate en Irak, siete años y medio después de la invasión que derrocó a Saddam Hussein.

"La organización Al Qaeda está detrás de esta explosión, intentando socavar la seguridad en Bagdad," dijo el mayor general Ahmed al-Saedi, comandante de las fuerzas del Ejército iraquí en el oeste de Bagdad, en la escena de la explosión fuera de la oficina de Asiacell.

La violencia en general ha declinado fuertemente durante los últimos tres años, pero una obstinada insurgencia islamista sunita, opuesta a las autoridades chiítas que asumieron el poder después de la caída de Saddam, continúa organizando ataques regulares devastadores.

El último gran asalto en Bagdad fue el 5 de septiembre cuando atacantes suicidas con bomba atacaron una base del Ejército y combatieron con tropas iraquíes y soldados estadounidenses durante más de una hora.