Tres coches bomba dirigidos a fuerzas de seguridad iraquíes causaron la muerte el miércoles de al menos siete personas e hirieron a otras 78 en la ciudad norteña de Kirkuk, dijeron fuentes policiales y del hospital.

Las explosiones fueron las últimas de una serie de ataques de los insurgentes contra la policía y los soldados, mientras las tropas estadounidenses se preparan para retirarse a finales de este año.

Kirkuk, habitada por una combinación de kurdos, árabes, turcos y otros, se ubica sobre algunas de las mayores reservas de petróleo de Irak y es uno de los territorios disputados como centro de las tensiones entre el gobierno regional de Kurdistán y el Gobierno central de Irak en Bagdad.

Una fuente policial dijo que la primera explosión hirió a un policía iraquí, mientras la segunda afectó a una patrulla policial. La tercera se produjo fuera de un edificio usado por las fuerzas de seguridad kurdas.

"Tres coches bomba explotaron en rápida sucesión. Estamos en alerta máxima y tememos que pueda haber más coches bomba", dijo la fuente.

"Hemos cerrado las áreas que rodean el sitio donde ocurrieron las explosiones, estamos evacuando a los heridos y hemos intensificado las búsquedas en los puestos de control de otras áreas", agregó.

Fuentes de la policía y del hospital dijeron que siete personas, incluyendo a tres policías, murieron y 78 resultaron heridos en las explosiones en un área residencial del sur de Kirkuk, 250 kilómetros al norte de Bagdad.

Una fuente del hospital dijo que muchos de los heridos eran policías, pero no podía dar una cifra exacta.

Un policía contó que muchos autos y casas sufrieron daños y que los bomberos trataban de apagar los incendios.

El jefe de policía de la provincia de Kirkuk, Ramal Tahir, dijo que una investigación mostró que la tercera explosión, en un edificio de seguridad kurdo, fue llevada a cabo por un atacante suicida.

"Lo que descubrimos es que al menos un ataque fue perpetrado por un suicida en un camión", dijo Tahir a periodistas.

"Grupos militantes armados habían amenazado con atacar a las fuerzas de seguridad en Kirkuk por sus recientes éxitos en la persecución de terroristas y su presentación ante la justicia", agregó.

La explosión también dañó una oficina del Partido Democrático de Kurdistán del primer ministro kurdo Masoud Barzani, dijo un funcionario de la policía.

Aunque la violencia en Irak ha declinado fuertemente desde los récords de la guerra sectaria en 2006-2007, los ataques con bomba aún se producen diariamente y los insurgentes suníes y las milicias chiíes organizan ataques mortales.

Cerca de 200 personas murieron y cientos quedaron heridos el mes pasado en ataques con bombas que llevan el distintivo de los insurgentes árabes suníes.

"¿Cuánto durará esta situación mala e inestable? Instamos al Estado y al Gobierno de Kirkuk a tomar duras medidas de seguridad para evitar que ocurran estos incidentes otra vez. Las víctimas son gente pobre", dijo el residente de Kirkuk Ahmed Zebari.