Roma. El máximo tribunal italiano de apelaciones determinó este miércoles que el capitán del Costa Concordia, Francesco Schettino, no era apto para el mando del crucero que naufragó frente a la isla toscana de Giglio en enero, causando al menos 30 muertes.

En una explicación escrita sobre su decisión de mantener la orden de arresto domiciliario contra Schettino, el Tribunal de Casación dijo que mostró "escasa resistencia al realizar funciones de mando o al gestionar la responsabilidad de la seguridad de las personas a su cuidado".

Schettino está acusado de varar el crucero de 114.500 toneladas al acercarlo demasiado a la costa, donde el fondo rocoso abrió una vía de agua en su casco y lo hizo inclinarse hasta quedar parcialmente sumergido.

Los investigadores también acusan al capitán de retrasar la evacuación y perder el control de la operación, abandonando el barco antes de que los 4.200 pasajeros y tripulantes hubieran dejado la embarcación.

Schettino está acusado de homicidio múltiple, causante del accidente y abandono del barco de forma prematura. En marzo se celebró una vista previa al juicio en Grosseto, cerca de Florencia.

El Tribunal de Casación dijo que Schettino se había mostrado incapaz de gestionar una crisis y de asegurar la seguridad de sus pasajeros y tripulación, y señaló que si se le devuelve el mando habría peligro de que se repitiera el desastre.

Esa parte del veredicto justificaba la decisión de mantener a Schettino bajo arresto domiciliario en Meta di Sorrento, cerca de Nápoles, en el sur de Italia, ya que debe demostrarse un peligro concreto de reincidencia para mantener la orden en vigor.

Treinta cuerpos se han rescatado del naufragio y aún hay dos desaparecidos. El pecio yace sobre un costado en unos 20 metros de agua, a un tiro de piedra del pintoresco puerto de la isla.

Está previsto que expertos en rescates estabilicen el barco en agosto y después lo refloten y lo retiren del parque natural marino donde se hundió en la costa toscana.