Quito. Ya con más calma, las autoridades ecuatorianos comenzaron la revisión del impacto causado por el tsunami que se sintió en el país tras el terremoto del viernes pasado en Japón.

Son tres sitios turísticos emplazados en las Galápagos los que concentran los mayores problemas. Se trata de Isla Lobos y Manglecito, en la isla San Cristóbal; y El Garrapatero, en Santa Cruz.

Los daños -señala el diario El Comercio- fueron constatados por los guardacostas.

En el caso de El Garrapatero hay daños en la infraestructura y entorno de la playa, a modo de ejemplo una grieta unió el mar con una laguna de flamingos ubicada a 200 metros en el interior.

El problema, explicaron los expertos, es que en ese lugar anidar las tortugas marinas y sus nidos hoy lucen destruidos por el oleaje.

Algo similar sucede con el Centro de Crianza de Tortugas Gigantes y el muelle del PNG en Santa Cruz, que permanecen cerrados por los daños.

Las olas entraron a esta lugar provistas de madera y malezas que cubrió completamente la zona.

Afortunadamente las tortugas, consideradas emblemas del archipiélago, habían sido trasladadas a un lugar en altura.

Según informe del Instituto Oceanográfico de la Armada se mantiene en distintas zonas un “efecto de resonancia” caracterizado por un oleaje irregular, que se indican, se mantendrá por las próximas 48 horas.

En Santa Cruz por ejemplo estas marejadas destruyeron o dañaron varios locales comerciales que se ubicaban en el sector costero.

El agua ingresó aproximadamente 400 metros tierra adentro y generó inundaciones. El muelle de pasajeros también sufrió daños.