"¿Você tem maconha?”, pregunta un turista brasileño en la farmacia San Roque, ubicada en la esquina de las calles 20 y 28 de Punta del Este (Maldonado), en el corazón de la península. Es uno de los tanto turistas a los que se les debe explicar que si bien el parlamento uruguayo había dado sanción a la ley, el Poder Ejecutivo debe reglamentarla para que se ponga en marcha la venta, lo que ocurrirá dentro de algunos meses.

El verano 2014 parece ser el del destape para los consumidores de marihuana. Al menos en Punta del Este, ya no hay pudor que inhiba a quienes fuman. En la playa es habitual oler el aroma vegetal penetrante del cannabis.

En las cinco farmacias de la península, sin excepción, han entrado a consultar clientes interesados en la droga. Veteranos, parejas de 30, 40 años, jóvenes, adolescentes. El público objetivo de la marihuana parece no distinguir edades. “Tampoco hay diferencias en la clase social”, apunta Isabel, encargada de la farmacia Campus, ubicada en Gorlero y Las Gaviotas, la zona caliente de Punta del Este adonde los turistas van y vienen a toda hora.

Veteranos, parejas de 30, 40 años, jóvenes, adolescentes. El público objetivo de la marihuana parece no distinguir edades. “Tampoco hay diferencias en la clase social”, apunta Isabel, encargada de la farmacia Campus.

A diferencia de otros locales pertenecientes a cadenas instaladas a nivel nacional, esta farmacia espera de brazos abiertos marihuana para poder venderla a su clientela. “Bienvenida sea”, dijo Isabel. “¿Sabes qué pasa? Esta es una sociedad hipócrita. Yo veo gurises de 25 años que para estar bien toman no sé cuántas pastillas por día. Yo les digo: ‘muchacho, fúmate un porro y sé feliz’”, relató la encargada.

Según la ley aprobada en diciembre con votos del Frente Amplio, el Poder Ejecutivo dará licencias a las farmacias que quieran vender marihuana pero no será obligatorio.

La avidez de visitantes por acceder a la sustancia los lleva a preguntar incluso a comercios de otros rubros, vendedores ambulantes o cualquier persona con aspecto de uruguayo que camine por la calle. A Rodrigo, el encargado de alquilar sombrilla en la parada 1 de la Playa Brava también le pasó. En ese sector, como en otros, el porro es moneda común este verano.

En la única farmacia adonde ningún turista había entrado hasta el momento para comprar marihuana era en Ibiza. Su propietaria relató que sabe de la gran demanda que hay a pesar de no estar en marcha la venta en farmacias.

“Por lo menos en nuestro caso han tenido un poco de pudor”, comentó la propietaria. Su local queda por la avenida Roosevelt, frente al sanatorio Cantegril.