Durban, Sudáfrica. Casi 200 países comenzaron este lunes las conversaciones internacionales sobre el clima con el tiempo jugando en su contra para salvar el Protocolo de Kioto, diseñado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a las que los científicos acusan de un incremento de los niveles del mar, intensas tormentas, sequías y malas cosechas.

Los países llevan años enfrentados y hay escasas esperanzas de lograr algún progreso importante, a pesar de las advertencias cada vez más graves de los expertos en clima. Los diplomáticos también se preguntan si la anfitriona Sudáfrica estará a la altura del desafío de mediar en la dura negociación que se extenderá hasta el 9 de diciembre en Durban.

Los países pobres dicen que los ricos se han enriquecido utilizando carbón, petróleo y gas y que se les debe permitir desarrollarse para salir de la pobreza. Los países desarrollados dicen que las grandes economías en desarrollo, como China, India y Brasil, deben someterse a objetivos de emisiones para que el mundo tenga alguna posibilidad de frenar el peligroso cambio climático.

Y hay mucho en peligro. Dos informes de la ONU este mes dijeron que los gases con efecto invernadero han alcanzado niveles sin precedentes en la atmósfera y un calentamiento mundial traería previsiblemente más inundaciones, ciclones más fuertes y sequías más intensas.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dijo que la temperatura media mundial podría subir entre 3 y 6 grados Celsius al final del siglo si los gobiernos no contienen las emisiones, lo que provocaría una destrucción sin precedentes, con el derretimiento de los glaciares y el aumento del nivel del mar.

Dijo que un aumento del 80% de la demanda mundial de energía elevaría las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 70% para 2050 y se preveía que las emisiones del transporte se duplicasen, debido en parte a un incremento en la demanda de automóviles en los países en desarrollo.

El Protocolo de Kioto compromete a los países más desarrollados a objetivos legalmente vinculantes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, que provocan el calentamiento del planeta. Las conversaciones en Durban son la última oportunidad para establecer una nueva ronda de objetivos antes de que la primera fase del Protocolo finalice en 2012.

"Puede parecer imposible, pero pueden lograr que se haga", dijo a los delegados Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Pequeños pasos. Los diplomáticos esperan que haya algunos avances en financiación para ayudar a los países en desarrollo con mayor riesgo ante los efectos del calentamiento global, especialmente en África y los pequeños estados insulares.

Los países ricos se han comprometido al objetivo de proporcionar US$100.000 millones al año para el clima para 2020. Sin embargo, Estados Unidos y Arabia Saudí se han opuesto a algunos aspectos del Fondo Verde para el Clima, que ayudará a gestionarlo.

También existe la posibilidad de que algunos países ricos se comprometan a mayores recortes de emisiones. Pero la crisis de la deuda que está sufriendo la zona euro y Estados Unidos hace improbable que esos países aumenten su ayuda o impongan nuevas medidas que podrían perjudicar sus perspectivas de crecimiento.

"Dadas las actuales situaciones políticas y económicas mundiales, la renovación del Protocolo de Kioto es altamente improbable", dijo Jennifer Haverkamp, directora del programa internacional del clima para el Fondo de Defensa Ambiental. "Pero eso no es excusa para que el mundo se siente y no haga nada".

Cualquier acuerdo depende de que China y Estados Unidos, los mayores emisores del mundo, accedan a una acción vinculante en un acuerdo más amplio para el año 2015, algo a lo que ambos se han resistido durante años.

Rusia, Japón y Canadá dicen que no va a firmar un segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto si los mayores emisores no lo hacen también.

Los enviados dijeron que podría alcanzarse un acuerdo con un nuevo conjunto de objetivos vinculantes, pero sólo veían probable que lo firmaran la Unión Europea, Nueva Zelanda, Australia, Noruega y Suiza.

La Alianza de Pequeños Estados Insulares (APEI), dijo: "Si Durban pospone un acuerdo legalmente vinculante (...) muchos de nuestros pequeños estados insulares estarán literal y figuradamente condenados".

A pesar de las promesas de recortes de emisiones por países individuales y el Pacto de Kioto, las Naciones Unidas, la Agencia Internacional de Energía y otros dicen que no son suficientes para evitar que el calentamiento del planeta en más de 2 grados centígrados por encima de los tiempos preindustriales, un umbral más allá del cual los científicos dicen que los riesgos climáticos se vuelven inestables.