Madrid. Más de un centenar de activistas desnudos se reunieron el sábado frente del Museo Guggenheim de Bilbao para pedir la abolición de las corridas de toros, coincidiendo con la inauguración de la Semana Grande de fiestas que celebra en la ciudad española.

Los activistas, convocados por AnimaNaturalis, Equanimal y CAS Internacional, se pintaron los cuerpos de negro o rojo y se tumbaron en el suelo para formar la figura de un toro muerto, representando la agonía y sufrimiento antes de su muerte.

La manifestación buscaba que el País Vasco siga los pasos de Cataluña, donde el Parlamento recientemente prohibió las corridas de toros.

"Cataluña ha sido la primera comunidad española en declararse antitaurina y será tomada como ejemplo por otras", dijo Aída Gascón, directora de AnimaNaturalis en España, obviando el hecho de que Canarias vetó la Fiesta Nacional en la década de 1990.

"Ser antitaurino no es rechazar a España, no tiene que ver con independentismos, ni con si está bien prohibir o no prohibir, tiene que ver con la ética, la sensibilidad, la justicia, y con cómo un país, una sociedad quiere tratar a los animales", añadió.

Según Gascón, España destina alrededor de 600 millones de euros al año al fomento y protección de la industria taurina.

Según un estudio sobre la afición a los toros en España realizado por la empresa IG-Investiga en agosto del 2008, el 67% de la población no mostró interés por las corridas de toros, mientras que sólo el 9,7 por ciento estaba a favor de la práctica.