Paolo Gabriele, el abogado del Papa que ha estado detenido por casi dos meses bajo sospecha de filtrar documentos que hablaban de corrupción en el Vaticano, actuó solo y no fue parte de ninguna conspiración mayor, dijo el sábado su abogado.

Carlo Fusco afirmó en una conferencia de prensa que espera que un magistrado del Vaticano ordene un juicio contra Gabriele, a quien el sábado se le dio permiso para trasladarse desde su celda policial a su casa, donde cumplirá arresto domiciliario.

"Las motivaciones que le llevaron a hacer ciertas cosas son todas de naturaleza personal. No hay motivos externos", manifestó Fusco.

Gabriele fue arrestado el 23 de mayo cuando la policía encontró documentos confidenciales en su departamento dentro del Vaticano.

Desde entonces ha estado confinado en una pequeña "habitación de seguridad" en la estación policial del Vaticano y ahora regresará a su vivienda, donde vivirá con su familia mientras espera por la decisión de un juez sobre un eventual juicio.

Fusco asistió a Gabriele en un interrogatorio que duró varias horas.

Muchos observadores han dicho que Gabriele, que servía las comidas al Papa y subía con él en el papamóvil durante las audiencias generales del pontífice, podría no haber actuado solo. Pero su abogado niega estas afirmaciones.

"Podemos decir con absoluta certeza que no existe una red, que no hay conspiraciones, ni dentro ni fuera del Vaticano, de las que Paolo fuera parte", manifestó Fusco.

Documentos filtrados a la prensa italiana mencionaban casos de corrupción al otorgar contratos a compañías locales y un conflicto interno sobre el Banco Vaticano.

El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, dijo que un magistrado del Vaticano decidiría a fines de agosto si Gabriele deberá comparecer ante un juicio o no.