Washington. Estados Unidos está profundamente preocupado por los reportes que indican que las fuerzas de seguridad libias y bareiníes atacaron a manifestantes a favor de la democracia, dijo este domingo la embajadora estadounidense en Naciones Unidas, Susan Rice.

En el programa "Meet the Press" de NBC, Rice refutó las acusaciones de que la respuesta del gobierno estadounidense a una ola de manifestaciones a favor de la democracia en Medio Oriente y el norte de Africa ha sido inconsistente.

La representante evitó llamar a un cambio de régimen en Libia o Bahréin, dos países de gran importancia en seguridad para Estados Unidos, donde han tomado vuelo las protestas y reportes de violencia en los últimos días.

"No hay lugar para la violencia contra manifestantes pacíficos", declaró. "Estamos alentando a Bahréin y otros gobiernos en la región a reconocer que éste es un anhelo de cambio y reforma que no se irá, que debe ser respetado y que necesitan tomar la delantera de él en vez de ser empujados".

Las protestas han surgido en la región mientras activistas democráticos se ven envalentonados por la caída de dictaduras de larga data en Egipto y Túnez.

Las fuerzas de seguridad en la seguridad libia de Benghazi mataron a decenas de personas mientras intentaban reprimir un levantamiento contra el régimen de cuatro décadas del líder Muammar Gaddafi, la revuelta más sangrienta de muchas que remecen al mundo árabe.

En el reino de Bahréin en el golfo, donde la base naval de la quinta flota estadounidense ha ayudado a Estados Unidos a proyectar poder militar en Medio Oriente y el sur de Asia desde 1958, miles de manifestantes contra el gobierno acamparon en la noche de este sábado en una plaza en Manama.

Pero tras días de violencia en el estado isla regido por suníes, los ánimos parecían más conciliatorios, con conversaciones fijadas para este domingo entre la oposición y el príncipe de la corona.

Los disturbios también afectaron a Yemen, Marruecos, Omán, Kuwait, Argelia y Djibouti durante este fin de semana, mientras las personas salieron a las calles exigiendo cambios políticos y económicos.