Osh. Los peores choques étnicos en Kirguistán en las últimas dos décadas se propagaron el fin de semana, luego que bandas armadas intensificaron los ataques que causaron la muerte de 84 personas y el derrocado presidente advirtiera que el país afronta el colapso.

Testigos dijeron que vieron cuerpos tirados en las calles de la segunda mayor ciudad de la república de Asia central, Osh, al tiempo que casas y tiendas en un vecindario uzbeco eran consumidas por las llamas por tercer día consecutivo.

Francotiradores dispararon a uzbecos que huían hacia la cercana frontera con Uzbekistán, en enfrentamientos que se han propagado a la ciudad de Jalalabad y pueblos cercanos.

"¡Dios, ayúdanos! Están matando a uzbecos como a animales. Casi la totalidad de la ciudad está en llamas", comentó por teléfono a Reuters desde Osh Dilmurad Ishanov, activista de derechos humanos de étnicos uzbecos.

El Gobierno provisional de Kirguistán, una ex república soviética que tiene bases militares de Rusia y Estados Unidos, dio a sus fuerzas de seguridad permiso de disparar a matar, luego de los disturbios étnicos entre kirguisos y uzbecos en las dos ciudades del sur del país.

El ministerio del Interior dijo en un comunicado que enviaría una fuerza de voluntarios al sur porque la situación en las regiones de Osh y Jalalabad -bastiones del depuesto presidente Kurmanbek Bakiyev- sigue siendo "compleja y tensa".

Inquietud de Rusia y EE.UU. Los renovados disturbios en Kirguistán han provocado preocupación en Rusia, Estados Unidos y la vecina China. Washington utiliza una base aérea en Mana, en el norte del país y a unos 300 kilómetros de Osh, para enviar suministros a sus fuerzas en Afganistán.

El ministro de Relaciones Exteriores de Pakistán, Shah Mehmood Qureshi, expresó que cree que 15 ciudadanos pakistaníes han sido tomados como rehenes y que uno habría muerto en Osh.

Cerca de 1.200 pakistaníes, la mayoría de ellos estudiantes, viven en Kirguistán, a pesar de que la mayoría regresó para las vacaciones de verano.

La violencia es la peor desde que Bakiyev fue derrocado en disturbios en abril. La líder del gobierno interino Roza Otunbayeva ha acusado a partidarios de Bakiyev, quien se encuentra en el exilio en Bielorrusia, de avivar el conflicto étnico en el bastión del ex presidente.

Kirguistán pidió este sábado la ayuda de Rusia para contener los disturbios, pero Moscú dijo que no enviaría soldados de paz y discutiría la situación el lunes dentro de un bloque de seguridad de ex repúblicas soviéticas, conocido como Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC).