Osh. El Gobierno interino de Kirguistán dijo este lunes que arrestó una "persona muy conocida" por la sospecha de haber fomentado los peores disturbios étnicos en 20 años en la nación de Asia Central, que dejaron al menos 117 muertos y provocaron devastadores incendios.

El ministerio del Interior del país, que alberga bases militares rusas y estadounidenses, dijo que la situación en Osh y Jalalabad era "tensa". Un testigo de Reuters en Osh señaló que las pandillas habían reanudado este lunes los tiroteos contra residentes y viviendas en un área de la ciudad.

El Gobierno interino dijo que autoridades de Jalalabad habían hecho un arresto. No reveló la identidad de la persona, pero repitió las acusaciones de que los partidarios del ex presidente Kurmanbek Bakiyev, quién fue derrocado en abril, estaban detrás de la violencia.

Bakiyev, exiliado en Bielorrusia, difundió este domingo un comunicado desde allí en el que negó las acusaciones de que estuvo detrás de los violentos choques.

Pero Kubatbek Baibolov, comandante en Jalalabad, sostuvo en comentarios difundidos por televisión que "Esto no es otra cosa que un intento de los partidarios y familiares de Bakiyev por llegar al poder".

La violencia étnica entre kirguisos y uzbekos comenzó este jueves y escaló durante el fin de semana. Testigos dijeron que pandillas armadas con rifles automáticos, barras de acero y machetes habían incendiado casas y disparado a residentes que huían.

El gobierno interino de Kirguistán, que asumió el poder en abril, ha sido incapaz de controlar totalmente el sur del país -que está separado del norte por un cordón montañoso- y pidió el fin de semana a Rusia que envíe tropas.

Los renovados disturbios en Kirguistán han provocado preocupación en Rusia, Estados Unidos y la vecina China. Washington utiliza una base aérea en Manas -en el norte del país a unos 300 kilómetros de Osh- para enviar suministros a sus fuerzas en Afganistán.

El Ministerio de Salud dijo el lunes que 117 personas han muerto -93 en Osh y 24 en Jalalabad- y que 1.485 han resultado heridas, cifra que excede el número de muertos en la capital Biskek durante el derrocamiento del presidente en abril.

Moscú envió al menos 150 paracaidistas a Kirguistán el domingo para proteger sus instalaciones militares en el territorio.