Sana. Los yemeníes acampados en la plaza central de Saná dijeron este domingo que las palabras del presidente Ali Abdullah Saleh respecto a que podría dimitir en los próximos días son otra promesa vacía.

La mayoría de analistas está de acuerdo en que la promesa, que el veterano líder yemení ya ha hecho tres veces este año, es una táctica para ganar tiempo en una crisis de sucesión que ha provocado disturbios en todo el país.

Un miembro del gobierno dijo que en su discurso del sábado Saleh sólo estaba indicando su disposición a llegar a un acuerdo para poner fin a los meses de revueltas populares.

"Saleh es un mentiroso, nada ha cambiado desde su discurso", dijo Mohamed al Asl, uno de los organizadores de las protestas. "Ya estamos acostumbrados a esta clase de cosas. Dice cualquier cosa para tranquilizar a su gente, al mundo, a todo el mundo. Ya no le prestamos atención", sostuvo.

Los manifestantes, acampados en tiendas en una zona de Saná ahora conocida como "plaza del Cambio", actuaban como de costumbre comprando comida, cocinando y masticando hojas de qat, un estimulante suave común en Yemen.

El ministro de Relaciones Exteriores yemení se reunió el domingo con el embajador de Estados Unidos, en lo que muchos esperan que sea una presión diplomática para impedir que el Consejo de Seguridad de Naciones unidas tome medidas cuando se le plantee el caso de Yemen en los próximos días.

El astuto líder, que asumió el poder en 1978, está presionado por sus aliados internacionales, protestas callejeras, oponentes armados y partidos de la oposición para que cumpla con sus promesas de entregar el poder y ponga fin a una crisis que ha despertado el fantasma de un Estado fallido dominado por la militancia islámica.

La confusión sobre las intenciones de Saleh se ha convertido en algo habitual en un conflicto abierto desde enero, cuando los manifestantes tomaron las calles por primera vez para exigir el fin de un Gobierno autoritario.

"Rechazo el poder y continuaré rechazándolo, y dejaré el poder en los próximos días", indicó en la televisión estatal el presidente, de 69 años.

Saleh ya ha dado un paso atrás tres veces en el último momento para no firmar un tratado de paz auspiciado por los países del Golfo Pérsico que le habría obligado a formar un gabinete liderado por la oposición y a dejar el poder antes de celebrar elecciones anticipadas.