Tripoli/Ras Lanuf, Libia. La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, dejó en claro que Washington cree que cualquier decisión de imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia es una materia para Naciones Unidas y no debería ser una iniciativa liderada por su país.

Este martes, los tanques y aviones de guerra de Muammar Gaddafi atacaron posiciones rebeldes en Zawiyah, la ciudad bajo control rebelde más cercana a Trípoli.

La creciente cantidad de muertes y las amenazas de una crisis de refugiados y hambruna han aumentado la presión sobre los gobiernos extranjeros para que actúen, pero muchos temen dar el paso desde las sanciones a las medidas militares.

"Nosotros queremos ver que la comunidad internacional respalda (la zona de prohibición de vuelos)", declaró Clinton. "Creo que es muy importante que eso no sea un esfuerzo liderado por Estados Unidos", agregó.

Ella dijo a Sky News que Naciones Unidas debería tomar la decisión sobre Libia, no Estados Unidos.

"Nosotros hemos pedido que el coronel Gaddafi se vaya", declaró. "Cuando un líder ataca a su propio pueblo, ese es el fin", sostuvo.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro británico, David Cameron, acordaron que el "objetivo común" es poner fin a la violencia y la salida de Gaddafi, dijo la Casa Blanca.

En una llamada telefónica ambos líderes "acordaron seguir presionando con planificar, incluyendo a la OTAN, sobre todo el espectro de respuestas posibles, incluida la vigilancia, asistencia humanitaria, aplicación del embargo de armas y la zona de prohibición de vuelos".

Poder de veto. El Reino Unido y Francia buscan una resolución de Naciones Unidas para autorizar una zona de exclusión aérea sobre Libia que deje en tierra a la aviación de Gaddafi y evite que traslade tropas por aire.

Rusia y China, que tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, se muestran fríos ante la idea, que probablemente requerirá bombardear las defensas aéreas de Libia.

Hafiz Ghoga, portavoz del Consejo Nacional Libio de los rebeldes, dijo en una conferencia de prensa en la ciudad de Bengasi:

"Nosotros completaremos nuestra victoria cuando se nos entregue una zona de exclusión aérea. Si hubiesen medidas que le impidiesen (a Gaddafi) reclutar mercenarios, su fin llegaría dentro de horas", afirmó.

En la sitiada Zawiyah, a 50 kilómetros al oeste de Trípoli, residentes atrapados se escondían el martes de los ataques.

Consultado por teléfono en las primeras horas del miércoles, un residente llamado Ibrahim dijo a Reuters: "Zawiyah como la conocían ya no existe. Han estado atacando la ciudad desde las 10 de la mañana hasta las 23.30 de la noche".

El dijo que habían decenas de cuerpos en la calle, agregando: "No hay electricidad, no hay agua y estamos desconectados del mundo exterior".

La televisión libia mostró a dos de sus reporteros reuniéndose el martes con residentes en lo que dijo era una "Zawiyah liberada".

Los rebeldes aún controlaban el martes la plaza central de la ciudad y utilizaban altoparlantes para instar a los residentes a defender sus posiciones, dijo un trabajador ganés que huyó ese día.

"Escondidas en las calles". Un portavoz del Gobierno insistió en que los soldados tenían la mayor parte de la ciudad bajo control. "Quizás 30 ó 40 personas, escondidas en la calles y el cementerio. Ellos están desesperados", dijo en Trípoli.

Periodistas extranjeros no han podido entrar en Zawiyah y otras ciudades cerca de la capital sin una escolta oficial.

En el este, gran parte del cual está bajo control rebelde, aviones de guerra bombardearon las posiciones rebeldes en torno al puerto petrolero de Ras Lanuf.

La euforia revolucionaria parecía haber disminuido. "La gente está muriendo allí afuera. Las fuerzas de Gaddafi tienen cohetes y tanques", dijo Abdel Salem Mohamed, de 21 años, a Reuters cerca de Ras Lanuf.

"¿Ven esto? Esto no sirve", dijo respecto de su metralleta ligera.

Ataques aéreos golpearon a los rebeldes en la tierra de nadie entre Ras Lanuf y Bin Jawad, 550 kilómetros al este de Trípoli. Los pueblos están a una distancia de 60 kilómetros en la estratégica carretera litoral junto al Mediterráneo.

Algunos soldados del Gobierno que han estado sitiando la ciudad de Misrata, bajo control rebelde, dejaron el lugar el martes, conduciendo al este rumbo a Sirte con fuerzas favorables a Gaddafi provenientes de Trípoli, dijo un residente por teléfono.