Abu Dabi/ Trípoli. Los rebeldes libios recibieron una promesa de más de US$1.100 millones de ayuda en una conferencia con ministros de países occidentales y árabes que se centró en el final del mandato de Muammar Gaddafi y la guerra civil del país.

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, aumentó la presión sobre Gaddafi diciendo que está al tanto de conversaciones entre personas cercanas al líder libio que elevaron el "potencial" de una transición del poder.

El ministro de Relaciones Exteriores australiano, Kevin Rudd, dijo en la conferencia que el fin de Gaddafi "podría llegar más pronto de lo que creen muchos en esta sala".

Los aviones de la OTAN siguieron bombardeando Trípoli, mientras que los rebeldes afirmaron que esperan reanudar la producción de petróleo, sin dar un plazo de tiempo.

En Naciones Unidas, el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) dijo que sus investigadores hallaron evidencia que involucra a Gaddafi en una política de violación de opositores.

Una posible persecución por crímenes de guerra podría ser un incentivo para que Gaddafi se aferre al poder, pero el presidente senegalés, Abdoulaye Wade, ofreció ayuda para facilitar la salida del líder y le pidió que renuncie.

"Es para tu propio beneficio y para el beneficio de todo el pueblo libio que dejes el poder en Libia y nunca sueñes en volver al poder", dijo Wade durante una visita a la ciudad rebelde de Bengasi, en el este del país.

Clinton se negó a dar detalles de las conversaciones sobre el futuro de Gaddafi.

"Hubo numerosas y persistentes discusiones de gente cercana a Gaddafi y estamos al tanto de que esas discusiones incluyen entre otros temas el potencial para una transición", dijo en una rueda de prensa en Abu Dabi.

En tanto, una misión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que visitó Trípoli y zonas rebeldes a fines de abril dijo que entre 10.000 y 15.000 personas de ambos bandos murieron durante cuatro meses de guerra civil en Libia.

El equipo halló evidencias de crímenes de guerra cometidos por las fuerzas del líder libio Muammar Gaddafi, incluyendo ataques contra civiles, trabajadores de ayuda humanitaria y unidades médicas.

Libia ha negado los cargos y acusado a los rebeldes de ser sanguinarios y caníbales.

Medidas de EE.UU. En el Congreso estadounidense, un grupo bipartidista propuso que el presidente Barack Obama use fondos congelados del Gobierno libio para financiar la ayuda humanitaria para la población atrapada en la guerra civil.

La OTAN reanudó sus bombardeos en Trípoli el miércoles por la noche luego de interrumpir por unas horas los ataques aéreos más intensos desde marzo, con nuevas explosiones en la capital el jueves por la mañana y la tarde.

El ministro de Petróleo y Finanzas rebelde, Ali Tarhouni, dijo que el liderazgo basado en Bengasi espera reactivar la producción de petróleo de hasta 100.000 barriles por día "pronto", sin especificar un plazo, y pidió más ayuda.

El ministro de Relaciones Exteriores Franco Frattini dijo a Reuters que Italia daría a los rebeldes hasta 400 millones de euros (US$586,1 millones) en efectivo y ayuda de combustible respaldados por los activos libios congelados.

Esa promesa se conoció en una reunión del llamado grupo de contacto de Libia, formado por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Qatar, Kuwait y Jordania. Estos países presionan a los rebeldes para que ofrezcan un plan detallado sobre cómo gobernarían el país si Gaddafi renunciara o fuera derrocado.

"La comunidad internacional está comenzando a hablar de lo que podría constituir el final del juego", dijo un destacado funcionario estadounidense a periodistas a bordo del avión de Clinton, que aterrizó en Abu Dabi el miércoles por la noche.

El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, indicó el jueves que los países europeos que están soportando el grueso de la campaña aérea en Libia tienen pocos recursos y enfrentarán más dificultades en su misión a menos que otros aliados aumenten su cooperación.

Alemania, que no ha participado en los bombardeos de la OTAN, podría considerar enviar tropas a Libia como parte de una fuerza militar de la ONU, dijo su ministro de Defensa Thomas de Maiziere en Bruselas.