Santo Domingo. Una agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió sobre nuevos riesgos en los campamentos para damnificados en Haití, sobre todo de epidemias como la fiebre chikungunya de reciente aparición en el país.

De acuerdo con un informe difundido el viernes por la Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA), las malas condiciones sanitarias pueden dar lugar a la propagación de enfermedades transmitidas por el agua como el cólera o la chikungunya cuya presencia se extiende en el país.

"Uno de cada dos campamentos no tienen letrinas, y uno de cada cinco no tiene duchas", dijo la OCHA en un diagnóstico hecho en 147 lugares que albergan a unas 108.000 personas en Tabarre, Croix-des-Bouquets y Delmas (noreste de la capital), Carrefour (sur), Pétion Ville (Este) y Puerto Príncipe.

"Aproximadamente el 69% de los campos observados están expuestos a los riesgos naturales y el clima", reveló el diagnóstico.

En abril pasado, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) determinó que al menos 137.543 personas siguen viviendo en uno de los 243 campamentos que quedan del terremoto de enero del 2010, una reducción del 91 por ciento del total de la población desplazada por el sismo.

La OCHA agregó en su informe que hábitats precarios, la inestabilidad del suelo, la erosión acelerada, las vías de acceso obsoletos y la falta de canales de drenaje funcionales son factores incrementan el riesgo, lo que limita la capacidad de recuperación de la población en los campamentos para damnificados, afectada ya por una epidemia de cólera que desde su aparición en octubre del 2010 ha causado más de 8.000 muertos.

En cuanto a la chikungunya, el informe de la OCHA confirma un rápido y significativo aumento de las personas infectadas por la enfermedad, 6.312 casos entre el 6 de mayo y el 24 de ese mes según el Ministerio de Salud, más de 27.000 desde su aparición en abril de acuerdo con informes independientes.

El 12 de enero del 2010, un poderoso sismo de 7,3 grados en la escala de Richter sacudió Puerto Príncipe y dejó oficialmente 222.570 muertos y daños materiales por 7.900 millones de dólares, además de un millón 300.000 personas sin hogar.

Además de destruir casi todos los edificios públicos de la capital, incluyendo el Palacio Nacional, el terremoto hizo colapsar 105.000 viviendas en todo el país.