La Habana. Un disidente cubano murió tras ser golpeado por la policía luego de una protesta en la ciudad de Santa Clara esta semana, denunciaron este domingo opositores al gobierno comunista de la isla.

Los opositores afirmaron que el ex prisionero político Juan Wilfredo Soto García, de 46 años, fue llevado a un hospital tras el incidente de este jueves y nunca se recuperó, por lo que falleció este sábado.

El gobierno aún no ha confirmado ni negado el reporte.

Soto era miembro de un grupo de oposición poco conocido en Santa Clara y había cumplido 12 años tras las rejas como preso político, dijo la conocida bloguera de oposición Yoani Sánchez en un mensaje en la red social Twitter.

Se dijo que tenía un problema cardíaco y otras dificultades de salud, pero Elizardo Sánchez, de la comisión de derechos humanos de Cuba, un organismo independiente, afirmó que la paliza provocó su muerte.

"La comisión no tiene ninguna duda en que hubo una relación de causa y efecto entre la paliza que sufrió el jueves a manos de la policía y su muerte", dijo Sánchez a Reuters.

Soto será enterrado en la tarde de este domingo en Santa Clara, donde residentes reportaron una fuerte presencia de las fuerzas de seguridad, indicó Sánchez en Twitter.

Elizardo Sánchez exigió que se realice una investigación abierta del caso y dijo que la policía se está volviendo cada vez más brutal en su manejo de la disensión.

La muerte de Soto sigue a la del disidente preso Orlando Zapata Tamayo el año pasado, que desató una avalancha de críticas internacionales por la represión a los detractores políticos en Cuba.

Zapata, que tenía 42 años y cumplía una pena de 36 años por varias condenas, murió el 23 de febrero del 2010 tras una huelga de hambre de 85 días realizada para exigir mejores condiciones carcelarias.

Tres meses después, el presidente cubano, Raúl Castro, se reunió con el cardenal cubano Jaime Ortega y aceptó liberar 52 presos políticos en un acuerdo que se hizo público en julio.

Desde entonces, más de 100 prisioneros han sido liberados y la mayoría viajó exiliada a España.

La Habana dice que los disidentes son mercenarios organizados y financiados por su enemigo de larga data, Estados Unidos.