Abbottabad/Nueva York. El Ejército pakistaní advirtió que revisaría su crucial cooperación con Estados Unidos si se produjera otro ataque unilateral como el operativo en el que Osama Bin Laden fue asesinado este lunes.

En Nueva York, el presidente estadounidense Barack Obama se reunió con bomberos y visitó la Zona Cero, en el sur de Manhattan, para ofrecer tranquilidad a una ciudad que sigue asustada por los ataques del 11 de septiembre del 2001 orquestados por Bin Laden, en los que murieron casi 3.000 personas.

El mandatario dijo que la muerte de Bin Laden en manos de un equipo comando estadounidense en Pakistán este lunes "envió un mensaje al mundo, pero también envió un mensaje al interior del país, que cuando decimos que nunca olvidaremos, sentimos lo que decimos".

Pero un destacado funcionario de seguridad pakistaní dijo que las fuerzas estadounidenses mataron a Bin Laden "a sangre fría", reavivando una controversia mundial y tensionando una relación que Washington considera vital para derrotar al movimiento Al Qaeda.

Con el fin de distender la situación, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, indicó que Washington desea mantener su alianza con Islamabad.

"No siempre es una relación fácil, ustedes saben eso", dijo Clinton en Roma antes de una reunión de la alianza que lucha contra las fuerzas del líder libio Muammar Gaddafi.

"Pero, por otro lado, es productiva para los dos países y la cooperación entre nuestros gobiernos, nuestros Ejércitos y nuestras fuerzas de seguridad va a continuar", agregó.

Sin embargo, el Ejército pakistaní, en su primer comentario desde el operativo del lunes, amenazó con detener la cooperación con su aliado militar si repite lo que calificó como una violación de su soberanía.

El jefe del Estado Mayor Conjunto de Pakistán, general Ashfaq Kayani, emitió un comunicado diciendo que cualquier nueva incursión estadounidense podría provocar el fin de la cooperación de seguridad e inteligencia con el Pentágono.

"Cualquier acción similar que viole la soberanía de Pakistán garantizará una revisión al nivel de cooperación militar/inteligencia con Estados Unidos", declaró el Ejército.

De todas maneras, el Ejército afirmó que conduciría una investigación sobre las fallas en su sistema de inteligencia, que no detectó que el hombre más buscado del mundo estaba dentro de su territorio.

El descubrimiento de que el líder de Al Qaeda había vivido por años en Abbottabad, al norte de la capital de Pakistán, generó dudas en Washington sobre si Islamabad era un socio confiable en la lucha contra el terrorismo.

Algunos estadounidenses, entre ellos congresistas, han sugerido que Washington debe controlar más los miles de millones de dólares en ayuda a Pakistán o incluso cortar los envíos.

Controversia. Y en una nueva señal de diferencias entre los aliados, destacados funcionarios de seguridad pakistaníes dijeron a Reuters que los relatos de Estados Unidos han sido confusos al describir un largo enfrentamiento armado en el complejo de Abbottabad donde bin Laden y otras cuatro personas fueron asesinadas por un escuadrón de elite del comando Navy SEALs.

Los informes de Washington sobre lo que pasó cambiaron durante la semana y la caracterización inicial de una batalla armada de 40 minutos pasó a funcionarios diciendo que solo uno de los cinco hombres que murieron estaba armado.

Algunos en Europa y el mundo musulmán condenaron el reconocimiento de Estados Unidos de que bin Laden no estaba armado cuando fue baleado en la cabeza y advirtieron que esto, al igual que la decisión de lanzarlo al mar -muy criticada por clérigos islamistas-, podría provocar un brote de violencia.

La Casa Blanca ha citado a la "confusión de la guerra" como la razón para la información errónea inicial respecto a los detalles del operativo.

Citando a funcionarios estadounidenses, el canal NBC dijo que cuatro de los cinco hombres asesinados, incluyendo bin Laden, estaban desarmados.

El New York Times también citó a funcionarios diciendo que los únicos disparos de quienes estaban en el complejo se dieron en el inicio del operativo, cuando el mensajero de bin Laden disparó desde una casa de huéspedes adyacente al edificio en el que se escondía el líder de Al Qaeda.

"Sé de hecho que se intercambiaron disparos durante esta operación", dijo un funcionario del Pentágono.

En cambio, otro destacado funcionario de seguridad pakistaní señaló que no hubo disparos desde adentro del edificio donde Bin Laden fue encontrado.

Fotografías adquiridas por Reuters y tomadas una hora después del asalto muestran a tres hombres muertos -entre los que no estaba bin Laden- tendidos en charcos de sangre. No se podían ver armas en las imágenes recortadas.

Las fotos, tomadas por un funcionario de seguridad pakistaní que ingresó al complejo luego del ataque, mostraban a dos hombres que usaban vestimentas tradicionales pakistaníes y uno con una camiseta, con sangre saliendo de sus oídos, narices y bocas.

La visita de Obama a Nueva York se produjo casi 10 años después de que su antecesor, George W. Bush, se paró con megáfono en mano entre los restos del World Trade Center, destruido por los aviones secuestrados, y declaró: "La gente que derribó estos edificios tendrá noticias de nosotros pronto".

Obama visitó una brigada de bomberos en la zona Midtown de Manhattan que perdió a 15 miembros en los ataques, antes de dirigirse a Ground Zero para ofrecer una corona y reunirse con familiares de las víctimas.

Obama saludó a un grupo de bomberos y les dijo: "Este es un sitio que simboliza el extraordinario sacrificio que se hizo aquel día terrible hace casi 10 años".

Minutos intensos. En Roma, donde se reunió con aliados europeos y árabes para discutir la situación libia, Clinton dijo que Bin Laden había sido un objetivo claro para Estados Unidos durante casi 10 años, pero que su muerte no ponía fin a la lucha contra Al Qaeda.

La funcionaria declinó hacer comentarios sobre los detalles de la operación de las fuerzas especiales de su país, que ella vio en vivo a través de un video.

"Esos 38 minutos fueron minutos intensos", explicó.

El fiscal general Eric Holder, rechazando las acusaciones de que el asesinato de Bin Laden fue ilegal, dijo que los comandos que irrumpieron en su escondite actuaron en defensa propia.

Pese a la presión de sus asesores para que divulgue las fotografías del cadáver de bin Laden como evidencia para apoyar la versión del Gobierno, el presidente estadounidense, Barack Obama, rechazó hacerlo, diciendo que las imágenes podrían incitar a la violencia y ser usadas como propaganda.

"Creo que dada la naturaleza gráfica de estas fotografías, crearía un riesgo para la seguridad nacional", dijo Obama al programa "60 Minutes" de la cadena CBS.

"No hay dudas de que matamos a Osama Bin Laden. Por tanto, no creemos que una fotografía haga la diferencia. Habrá algunas personas que lo nieguen. El hecho es que no verán a bin Laden caminando en esta Tierra de nuevo", dijo el mandatario.