La Paz. Tras un itinerario tedioso, 18 bolivianos residentes en Japón regresaron anoche al país. La nostalgia por la familia y el temor por la situación tras el desastre del 11 de marzo caracterizaron el arribo  a Santa Cruz.

 Tres adultos y un niño cruzan la puerta de desembarque internacional del aeropuerto de Viru Viru de Santa Cruz.

El avión de la empresa venezolana Convianza aterrizó a las 20.00 al aeropuerto de Viru Viru, donde se agolparon familiares, periodistas y curiosos para presenciar la llegada de los ciudadanos.

Los 18 —uno de ellos se quedó en Quito— se beneficiaron de una colaboración del Gobierno de Venezuela para su retorno, tras una gestión de la Embajada de Bolivia en Tokio. Según explicó el secretario de Asuntos Consulares de Bolivia en Japón, Carlos Gironda, la vuelta de los bolivianos fue motivada por el temor que implica para ellos vivir en este momento en Japón.

Decenas de familiares se agolparon anoche en la terminal aérea y recibieron a sus parientes con flores y regalos; hubo muchas escenas de llanto y alegría. La mayoría de los viajeros eran niños y mujeres, muchos de ellos de ascendencia japonesa.

Algunos volvieron al país luego de vivir por más de 20 años en Japón. Otros se animaron a contar la difícil situación que vivieron en los últimos días, tras el terremoto del 11 de marzo, el posterior tsunami que azotó el norte de Japón y también la crisis nuclear en la planta de Fukushima.

“Es indescriptible (lo que se vive allí en Japón), pero lo importante es que estamos aquí (en Bolivia) y junto con los nuestros”, contó una mujer, acompañada de su hijo de 10 años.

Los pasajeros fueron recibidos por el representante de la Cancillería de Bolivia en Santa Cruz, Vladimir Ferrer. “Esto se ha logrado gracias al apoyo solidario de la hermana República Bolivariana de Venezuela. En una obra humanitaria, el Gobierno venezolano ha considerado traer de regreso a estos compatriotas”.

Además de los bolivianos, en el avión venezolano llegaron el jueves a Caracas otros 170 latinoamericanos, movidos por la misma situación de desesperación en Japón.

De acuerdo con el ministerio de Salud ecuatoriano, personal de la Cruz Roja "constató el buen estado de salud en el que se encuentran los compatriotas".

El avión Convianza partió el miércoles de Nagoya, hizo escala en Caracas el jueves y también en Quito, ayer.

Más tarde arribó a Santa Cruz. Aunque en días pasados la Embajada de Bolivia en Japón informó que tras la lista de 19 existen otros bolivianos más que solicitaron colaboración para su regreso, no se conoció detalles de un segundo contingente de regreso al país.

Así, ni siquiera se sabe de la existencia de bolivianos en situación de desaparecidos en ciudades del Japón, a más de cinco que al final comunicaron hasta el domingo sobre su situación. Los últimos en ser ubicados fueron Ingrid Ikeda y su hija de 10 años, Mía Susuki, además de su esposo japonés Yosi Susuki.

Antes, Rubén Altamirano había informado a través de un amigo sobre su evacuación y la de su familia, de la zona del desastre, en la Prefectura de Miyage. Al menos 7.000 bolivianos viven en distintas ciudades de Japón, muchos de ellos becarios. Las autoridades indicaron que ellos no están en riesgo.

La llegada de los 18 bolivianos a Santa Cruz fue muy emotiva. Llanto y abrazos caracterizaron la noche. Los periodistas se inquietaron por la situación de ellos en Japón, incluso preguntaron si las autoridades bolivianas los atendieron. Buena parte de los pasajeros tiene ascendencia japonesa y otros dijeron que viajarán a otras ciudades del país, donde sus familiares.