Río de Janeiro. La sección brasileña de la Vía Campesina, una organización internacional formada por pequeños agricultores, anunció este lunes que promoverá una huelga de hambre para pedir la liberación del ex presidente del país Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), preso desde abril para cumplir una condena de doce años y un mes de prisión.

En un comunicado en su portal, la Vía Campesina aseguró que seis miembros de movimientos populares iniciarán este martes a partir de las 16:00 horas locales (19:00 GMT) una huelga de hambre por tiempo indeterminado para pedir al Poder Judicial que libere a Lula, condenado por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Según explicó Jaime Amorim, miembro de la dirección nacional del Movimiento de los Sin Tierra (MST), la huelga tiene dos objetivos.

"El primer objetivo es denunciar la situación de miseria que se está agravando cada día en nuestro país, debatiendo con la sociedad sobre la hambruna, sobre la violencia, sobre el desempleo y todas las consecuencias del golpe (de Estado). El segundo objetivo es discutir la democracia, debatiendo los Poderes Judiciales y la libertad de Lula", afirmó.

Amorim explicó que la huelga de hambre solamente finalizará "el día en que Lula sea suelto y pueda disputar las elecciones".

"Nosotros podemos pasar hambre por un gesto consciente de lucha, pero si continuamos con este modelo de país, la hambruna será una imposición para varios brasileños y brasileñas", dijo Frei Sergio.

Por su parte, Frei Sergio, miembro del Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA), el fin de la huelga lo determinarán los jueces de la Corte Suprema.

"Nosotros podemos pasar hambre por un gesto consciente de lucha, pero si continuamos con este modelo de país, la hambruna será una imposición para varios brasileños y brasileñas. Para el pueblo, el símbolo de la esperanza para cambiar esta situación es Lula", comentó.

Los seis manifestantes apenas beberán agua mientras realicen la huelga de hambre.

La acción forma parte de otras medidas para pedir la libertad de Lula, como el día de la paralización nacional, anunciado para el 10 de agosto, y la Marcha Nacional Lula Libre, que debe producirse entre el 10 y el 15 de agosto desde varios puntos del país hasta llegar a la capital Brasilia.

Lula fue condenado a doce años y un mes de prisión acusado de haber recibido un apartamento de la constructora OAS a cambio de favorecerla en contratos con Petrobras, algo que el exmandatario niega. El expresidente cumple pena desde el 7 de abril en Curitiba (sur del país).

Precandidato por el Partido de los Trabajadores (PT) a las elecciones de octubre, Lula lidera todos los sondeos de voto de cara a los comicios, aunque sólo podrá presentarse si recibe un indulto por parte de la Justicia brasileña, que por el momento, ha rechazado todos los pedidos de libertad presentados por la defensa del ex mandatario.

Según la ley brasileña, una persona condenada en segunda instancia, como es el caso de Lula, no puede presentarse a un cargo público electo. Tanto Lula como el PT reiteran que podrá presentarse a las elecciones.

Según el calendario electoral brasileño, el día 15 de agosto es la fecha límite para la inscripción de las candidaturas en el Tribunal Supremo Electoral (TSE).