Washington. Decenas de grupos defensores de los derechos civiles y activistas en inmigración de todo Estados Unidos respaldaron este jueves las medidas del presidente, Barack Obama, y ahora exigen al Congreso que cumpla su parte y apruebe la reforma integral estancada desde 2013.

Las principales organizaciones, que durante años han llevado sus protestas por toda la nación para exigir una solución para los más de 11 millones de indocumentados, celebraron hoy el paso adelante del presidente ante el bloqueo republicano, pero dejaron claro que no renuncian a la reforma completa.

El paquete de medidas unilaterales de Obama regulariza a más de cinco millones de indocumentados, la mayoría padres con hijos que son ciudadanos o tienen residencia permanente en el país, y es la mayor acción de este tipo desde la que decretó en 1986 el entonces presidente republicano, Ronald Reagan.

"La acción de hoy es una victoria del presidente, una victoria de millones de familias y trabajadores, una victoria de nuestro país y una victoria del sentido común", defendió la presidenta del Consejo Nacional de La Raza e influyente líder hispana, Janet Murguía.

Hace nueve meses, Murguía lanzaba una de las críticas más contundentes de la comunidad hispana contra Obama: en una importante entrega de premios, le llamó "deportador en jefe" por el número récord de inmigrantes expulsados del país durante su mandato, más de dos millones.

Obama se decidió este verano a actuar unilateralmente en inmigración tras esperar un año a que los republicanos desbloquearan en el Congreso su ambiciosa reforma migratoria integral aprobada por el Senado en junio de 2013.

Hoy, sin embargo, cargó tintas contra los republicanos, a quienes espetó: "aquellos que dicen que lucharán con uñas y dientes contra esta acción deben saber que no están buscando una lucha contra el presidente".

"Están buscando una lucha contra millones de familias estadounidenses que tendrán un cierto alivio a pesar de que los extremistas del Congreso desperdiciaron la mejor oportunidad que ha tenido nuestro país en décadas para resolver este asunto", añadió en referencia a la reforma migratoria.

Obama se decidió este verano a actuar unilateralmente en inmigración tras esperar un año a que los republicanos desbloquearan en el Congreso su ambiciosa reforma migratoria integral aprobada por el Senado en junio de 2013.

"Ahora le toca al Congreso hacer su trabajo y aprobar una reforma que perdure en el tiempo", consideró el presidente de Human Rights Campaign, Chad Griffin, en una nota.

La decepción del plan de Obama para los activistas es que deja fuera a los padres de los jóvenes que llegaron al país ilegalmente siendo niños, conocidos como "dreamers" (soñadores).

La DREAM Action Coalition expresó así su "alegría" por aquellos que pueden salir de las sombras con las medidas del presidente, pero subrayó su preocupación por "aquellos que se han quedado fuera".

La directora ejecutiva de MomsRising, Kristin Rowe-Finkbeiner, recordó que casi tres cuartos de los indocumentados del país son mujeres y niños, y apuntó que ahora le toca al Congreso "seguir el liderazgo de Obama" y aprobar medidas completas y permanentes.

En declaraciones a Efe en una concentración frente a la Casa Blanca, el director de la organización de defensa de los derechos de los inmigrantes Casa de Maryland, Gustavo Torres, celebró las medidas de Obama como "el resultado de la lucha del movimiento que hemos creado las organizaciones hace 20 años".

También apoyaron las medidas del presidente los grupos Asian Americans Advancing Justice, Define American, Labor Council for Latin American Advancement (LCLAA), Leadership Conference on Civil and Human Rights, League of United Latin American Citizens (LULAC), Mi Familia Vota, MomsRising, NAACP, National Action Network, National Coalition on Black Civic Participation (NCBCP), National Urban League, Rock the Vote y Voto Latino.

Las medidas de Obama regularizan a cerca de la mitad de los 11,3 millones de indocumentados que viven en el país, según los cálculos del Gobierno, de los cuales la mayoría son latinoamericanos y más de la mitad mexicanos.