México DF. Un grupo de reclusos coludidos con autoridades penitenciarias son los responsables del asesinato hace una semana de 17 personas que participaban en una fiesta en la ciudad de Torreón, en el norte de México, dijo el domingo el Gobierno.

La madrugada del 18 de julio, un comando armado, que llegó a bordo de cinco camionetas, irrumpió en una fiesta de cumpleaños en una quinta en las afueras de la Torreón, en el estado de Coahulia, fronterizo con Estados Unidos, y abrió fuego contra los asistentes.

El ataque dejó, además de los 17 muertos. a 18 heridos.

Según la fiscalía general, reclusos de un penal de una ciudad vecina a Torreón en el estado de Durango salieron de la cárcel con la aprobación de la directora de la prisión y se dirigieron a la fiesta donde acribillaron a sus víctimas utilizando armas de los custodios.

"Los reclusos, con la autorización de la directora de dicho centro, se les permitía la salida (...) por las noches para cumplir venganzas por encargo, utilizando vehículos oficiales para su traslado y ocupando las armas de los custodios para las ejecuciones", dijo el portavoz de la fiscalía general, Ricardo Nájera.

"Los delincuentes cumplían sus ejecuciones como parte de ajustes de cuentas contra integrantes de miembros de bandas rivales vinculadas con la delincuencia organizada", añadió, en un mensaje junto con el secretario de Gobernación, Francisco Blake.

Torreón es considerado un punto clave de tránsito hacia las rutas de tráfico de drogas a Estados Unidos y su control es disputado por el cartel de Sinaloa, liderado por Joaquín "El Chapo" Guzmán y los "Zetas".

Tanto Torreón como Monterrey, dos ciudades industriales conocidas hasta hace poco por su tranquilidad, han experimentado en los últimos seis meses una escalada de los crímenes relacionados con el narcotráfico.

El sábado, autoridades dijeron que localizaron los restos de 51 personas presuntamente asesinadas por sicarios del narcotráfico en un municipio aledaño a Monterrey tras varios días de buscar con excavadoras en un amplio terreno de una hacienda abandonada.

Las muertes suman casi 25.000 desde el inicio del gobierno del presidente Felipe Calderón a finales del 2006, producto de los enfrentamientos de los cárteles contra las fuerzas de seguridad y entre sí por las lucrativas rutas hacia Estados Unidos, el principal consumidor de drogas ilícitas del mundo.