México. México encara el reto de reintegrar a su economía y sociedad a migrantes que hicieron su vida en Estados Unidos, familias enteras empujadas por la deportación del padre o por la falta de oportunidades laborales en ese país, dijeron a Xinhua especialistas.

     La académica del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México, Liliana Rivera, dijo que los cálculos más conservadores indican que por lo menos 2,5 millones de mexicanos han vuelto al país para residir desde 2008, según el número de migrantes deportados por Estados Unidos.

     Explicó que a veces los cónyuges e hijos de deportados optan por acompañarlos de regreso, sin que se conozca esa cifra porque su entrada a México no se registra como un retorno, al igual que en el caso de los que deciden dejar Estados Unidos por otras razones.

     "No sabemos cuántos son aquellos que, como consecuencia de estos deportados, regresan de manera voluntaria", indicó.

     La mayoría de los migrantes que vuelven a México están en la plenitud de su edad productiva, con un promedio de 37 años en hombre, y 35 en mujeres, sin embargo buena parte enfrenta dificultad para insertarse laboralmente, detalló Rivera.

Por su parte, la experta en temas migratorios, Lorena Guzmán, apuntó que los estudios muestran que muchos de los migrantes abren negocios en la economía informal, se emplean en el sector servicios o en el campo.

     Los demógrafos y sociólogos que estudian la migración catalogan el fenómeno como un "nuevo retorno", pues se trata de familias completas que incluyen hijos nacidos en Estados Unidos y que estuvieron 10 o más años en su territorio.

     Hasta hace una década, el retorno que se observaba era el caso tradicional del migrante que regresaba a su comunidad cuando cumplía sus objetivos, tras un periodo corto de trabajar en el país vecino.

     "Ahora se trata de un retorno masivo pero no del migrante individual, sino de familias y tenemos el dato: 500.000 menores migrantes de retorno y un porcentaje importante de niños nacidos en Estados Unidos de padres mexicanos", dijo, por su parte, el investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Rodolfo García.

     El profesor del Doctorado en Estudios del Desarrollo de la UAZ, en un estado norteño históricamente expulsor de migrantes, atribuyó la situación a que la política estadounidense enfiló baterías hacia indocumentados que formaron hogar o crecieron en su país, no sólo contra los que son sorprendidos al cruzar la frontera.

     De esta manera, los agentes estadounidense arrestan a personas con residencia irregular fuera del trabajo o de la tienda.

     Ese endurecimiento se acentuó en la administración del ex presidente estadounidense, Barack Obama, pero continúa con el republicano Donald Trump en la Casa Blanca, quien además usa el tema migratorio como moneda de cambio para negociar el comercio bilateral, apuntó Rodolfo García en entrevista.

     El académico de la UAZ, sostuvo que las autoridades deben articular una política de empleo a niveles regional y sectorial de la mano de los empresarios, pues en su opinión continuará el retorno de connacionales, tanto por la política antimigrante de Trump, como por el menor dinamismo de la economía estadounidense con respecto al pasado.

     "El retorno lo tenemos aquí y se necesitan empleos. Una acción inmediata sería integrar esfuerzos para detectar los mercados laborales más dinámicos en el país y trabajar con los perfiles de los migrantes retornados y los que pueden retornar", planteó Rodolfo García.

     Los especialistas coinciden en que el "nuevo retorno" implica el acceso a empleos de calidad, educación y salud en México para esas miles de personas, un reto que el académico de la UAZ califica de enorme ante el lento crecimiento de 2,5 por ciento anual que la economía mexicana ha promediado en los últimos cinco años.

    

     Por su parte, la experta en temas migratorios, Lorena Guzmán, apuntó que los estudios muestran que muchos de los migrantes abren negocios en la economía informal, se emplean en el sector servicios o en el campo.

     El panorama es generalizado en el país y no sólo en las entidades de las que tradicionalmente migran, dijo Guzmán, quien ha recopilado casos en la Ciudad de México y en el central estado de Puebla.

     "Hay gente que tiene doble nacionalidad y gente que tiene identidad binacional. Cultural y oficialmente son mexicoamericanos", explicó.

     El retorno también implica una oportunidad de capital humano para la economía del país, pues se trata de personas que hablan inglés, aprendieron nuevas tecnologías o un modo de trabajar en Estados Unidos que puede aprovecharse.

     "Es una población que tiene experiencia laboral muy interesante", aseguró la profesora investigadora del Colegio de México, Claudia Masferrer, durante un acto de esa casa de estudios y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) el pasado jueves en la capital mexicana.

     El gobierno de México ha emprendido numerosos programas en distintos rubros para atender la migración que regresa, sin embargo los especialistas consideran que el esfuerzo es disperso, algunas medidas son burocráticas o los migrantes no se enteran de su existencia.

    

    La cancillería mexicana calcula que 5,8 millones de connacionales se encuentran en Estados Unidos como indocumentados, dentro una comunidad en ese país que abarca 39,6 millones de personas originarias o con descendencia mexicana.

     En el último episodio de su política antimigrante, Trump ordenó esta semana el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera con México para que apoyen las tareas de detección de migrantes en tanto consigue fondos para el muro que planea construir.

     Para el profesor del Departamento de Demografía de la Universidad de Texas, en San Antonio, René Zenteno, se necesitan mediciones más precisas sobre el retorno para que exista un mayor entendimiento y se trabaje en la reintegración de los migrantes.

     Enfatizó que se trata de personas que atraviesan por una experiencia difícil, ya que abandonan la vida que llevaban en suelo estadounidense, ya sea por ser deportados o por salir de manera voluntaria.

     "La llegada es muy dura porque para muchos de ellos no estaba en sus planes, porque sus hijos nacieron o crecieron allá, porque es regresar a un país donde dejaron frustraciones y porque psicológicamente para muchos puede ser considerado un fracaso estar de regreso", añadió Zenteno.