Elías Selman Carranza. Este domingo los brasileros fueron a las urnas para elegir a sus alcaldes. Esta es la primera elección que se hace en Brasil después de la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y de las acusaciones a numerosos miembros del Partido de los Trabajadores, que gobernó el país durante 13 años seguidos. 

Dentro de los investigados se encuentra Luiz Inácio Lula da Silva, el ex presidente y otrora considerado darling de los empresarios globales y de Wall Street.

La elección del pasado domingo ha castigado fuertemente al PT. En efecto, perdió cuatro de cinco capitales estaduales y dos tercios de los municipios que controlaba. La más significativa fue la perdida de la alcaldía de la ciudad de San Pablo, la más grande de Sudamérica y una de las más grandes del mundo. Fue en manos de Joao Doria, un empresario y miembro del Partido Social Demócrata Brasileño que obtuvo el 53% de los votos.

Celebro la sabiduría y conducta del pueblo brasilero, que no ha dudado en reprochar duramente al partido que gobernó Brasil durante el escándalo de corrupción de Petrobras, un ingente contubernio en el que se acusaron a numerosos políticos y empresarios brasileros por lavado de dinero, cohecho, entre otras figuras delictivas similares; y culpable de la profunda recesión que deja como legado, la más grande que haya vivido Brasil después de la década del 30.

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Pero también sufrió castigo el PMDB, el partido del actual presidente Michel Temer, perdiendo nada menos que la alcaldía de Río de Janeiro, la segunda ciudad más grande de Brasil.

Ante esta manifestación de madurez política y sabiduría del pueblo brasilero y considerando las acusaciones y rumores que rondan sobre la figura del presidente Temer y su partido, me pregunto: ¿no sería mejor que el gobierno de Temer diera un paso al costado y llamara a elecciones anticipadas? Si fuera así, estoy seguros de que el pueblo brasileño sabría a quién elegir, un gobierno que contaría con el apoyo popular, la fuerza para poder hacer todas las reformas económicas y políticas que Brasil necesita con urgencia.