La Habana.- El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, participó en una gran cantidad de actos públicos durante sus primeros 100 días en el cargo, recorriendo todo el país en un aparente intento por consolidar su liderazgo. Pero pese a esos esfuerzos, las sombras de Fidel y Raúl Castro todavía se ciernen sobre su figura.

El nombramiento de Díaz-Canel en abril formó parte de una transición generacional desde los veteranos de la revolución cubana de 1959 y animó esperanzas de que impulse las reformas emprendidas por Raúl Castro en busca de modernizar la economía en uno de los últimos países con gobiernos comunistas del mundo.

En sus primeros meses de mandato, Díaz-Canel ha mostrado ciertamente un estilo de liderazgo diferente al de Raúl Castro, quien prefería tomar decisiones desde la oficina, mientras su fallecido hermano mayor Fidel combinaba los intercambios en la calle con decisiones burocráticas.

Díaz-Canel, de 58 años, ha aparecido diariamente en reuniones televisadas con autoridades. "Cada día se va acercando más a la gente, conociendo directamente sus problemas", dijo Lázaro Linares, de 45 años, quien busca sobrevivir con 20 dólares mensuales trabajando en un huerto de La Habana.

Sin embargo, en términos concretos hay pocas cosas que parecen haber cambiado con Díaz-Canel, quien está cumpliendo la promesa en su discurso de toma de posesión de ser asesorado por Raúl Castro en temas clave para garantizar la continuidad de la revolución.

Castro, de 87 años, encabeza una comisión para modificar la Constitución del país de la era soviética.

Díaz-Canel anunció el fin de semana su nuevo gabinete, en el que mantuvo a dos tercios de los ministros que estuvieron bajo el mando de Castro, incluso en puestos clave como Defensa, Relaciones Exteriores y Comercio Exterior e Inversiones.

A principios de este mes se divulgaron nuevas reglas que definen el alcance del incipiente sector privado, pero la mayoría de las normas fueron promulgadas por Castro antes de ser reemplazado en la presidencia.

"Más que liderar las decisiones estratégicas, Díaz-Canel está adquiriendo mucha capacidad de gestión ejecutiva diariamente en el gobierno", dijo Arturo López-Levy, un exanalista del gobierno cubano que imparte conferencias en la Universidad de Texas.

"¿Cuánto tiempo durará esta situación? Hasta que Raúl Castro y (José Ramón) Machado Ventura lo encuentren apropiado", dijo en alusión al número 2 del Partido Comunista, un ideólogo de línea dura.

Analistas sostienen que Díaz-Canel tendrá pleno margen de ejecución para implementar sus propias políticas siempre y cuando suceda a Castro como jefe del Partido tras el Congreso de 2021.

"Díaz-Canel sobrevivirá a la generación de octogenarios que decidieron su promoción y solo entonces mostrará su verdadero rostro, escondido ahora entre compromisos, temores y la hoja de ruta dictada por otros", dijo Yoani Sánchez, directora del diario digital 14ymedio.

"Más cautivo que capitán". Si bien es pronto para definir el ritmo de la política cubana, Díaz-Canel ha dado pocas pistas de que podría presionar más por las reformas ya acordadas para abordar la principal situación de los cubanos: el nivel de vida.

La ineficiente economía estatal de Cuba nunca se recuperó por completo tras el colapso de la Unión Soviética, su antiguo benefactor, y ahora enfrenta el recorte de la ayuda de Venezuela y la disminución de la exportaciones.

La mayoría de los cubanos se queja de que no pueden vivir con un salario promedio de unos US$30 al mes. Castro había iniciado reformas de mercado para fomentar el sector privado y la inversión extranjera directa, y buscó hacer más eficiente las empresas pese a una fuerte resistencia burocrática y del Partido.

Díaz-Canel reemplazó en su nuevo gabinete a la mayoría de los funcionarios que se ocupan de los temas económicos. Marino Murillo, quien encabezó el plan de reformas de Castro, fue reemplazado como viceministro, aunque sigue como jefe de la comisión que conduce las reformas locales.

Sin embargo, Richard Feinberg, experto en temas de Cuba del Brookings Institution, dijo que Díaz-Canel hasta ahora parece "más cautivo que capitán".

El tema económico que Díaz-Canel ha enfatizado es el de la corrupción, aunque muchos cubanos dicen que es más un síntoma que una causa de los problemas de la isla.

El único discurso ideológico de Díaz-Canel ante la prensa opacó las esperanzas de que pudiera ser más progresista que sus predecesores. El presidente abrazó puntos de vista de línea dura, atacando a los medios de noticias alternativos que han surgido en los últimos tiempos desafiando la versión oficial.

López-Levy dijo que si su discurso sobre la prensa se cumpliera, "deberíamos esperar más cambios provocados por las condiciones económicas y las presiones, no por una ideología progresista o por el apoyo político de los nuevos presidentes para la democratización".