Cancún. La jefa de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) dijo que el organismo ve con preocupación el avance del cártel mexicano de los Zetas, un grupo formado con ex militares de elite, debido a la violencia que están propagando en México y Centroamérica.

Miembros de los Zetas, que surgió como el brazo armado del cártel del Golfo pero luego se convirtió en un cártel independiente con cerca de 10.000 miembros, son acusados de haber asesinado en febrero a un agente de inmigración de Estados Unidos en el norteño estado de San Luis Potosí.

El agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), Jaime Zapata, murió al ser atacado a balazos por supuestos Zetas mientras viajaba en un vehículo blindado junto con otro agente. Ambos iban desarmados.

"Por qué nos preocupan los Zetas? Básicamente porque se están extendiendo hacia Centroamérica", dijo Michele Leonhart, administradora de la DEA, en una conferencia de prensa durante un evento sobre seguridad en el centro turístico de Cancún, en el Caribe mexicano.

"Siempre nos ha preocupado el poder de los cárteles mexicanos y estamos haciendo todo por desarticularlos, la preocupación con los Zetas tiene que ver con la violencia que están generando en México y su extensión en América Central", agregó.

Leonhart dijo que los altos niveles de violencia que se ven en México son una señal de éxito de las autoridades contra ellos. "Son animales enjaulados y están actuando como animales, arremetiendo unos contra otros", dijo.

Los Zetas es uno de los cárteles que se dedica al tráfico de drogas pero también a extorsiones a comerciantes y al secuestro de inmigrantes centroamericanos que atraviesan México para lograr entrar ilegalmente a Estados Unidos.

Tienen su base de operaciones en el norteño estado mexicano de Tamaulipas, visto por agentes de seguridad como un territorio sin ley, pero también han esparcido la violencia a estados cercanos como Nuevo León y afectado a su rica capital Monterrey, hasta hace poco a salvo de la violencia del narcotráfico.

En el último año han incrementado su presencia en Centroamérica, particularmente en Guatemala y El Salvador, donde reclutan a las temibles pandillas juveniles conocidas como "maras".

Más de 36,000 personas han muerto en México desde que el presidente Felipe Calderón lanzó, tras asumir en diciembre del 2006, operativos frontales con policía y Ejército.