Moscú. Rusia fortalecerá sus vínculos energéticos con su aliado más cercano en Latinoamérica, Venezuela, cuando el primer ministro Vladimir Putin viaje a Caracas esta semana en una visita que también podría llevar a acuerdos de armas que preocupan a Washington.

Venezuela, el principal exportador de petróleo de Sudamérica y miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), está buscando fondos y tecnología para ayudar a desarrollar sus yacimientos de crudo así como préstamos para comprar hardware militar ruso.

"Debiésemos esperar muchas armas grandes y contratos de energía. Cuando Putin ha viajado recientemente a centros como India, trajo mucho de vuelta", dijo Fyodor Lukyanov, editor de la revista Russia in Global Affairs.

"Siempre es un buen momento para que Putin demuestre a Estados Unidos que tenemos muchos amigos alrededor del mundo", agregó.

Putin aseguró este mes US$10.000 millones en acuerdos nucleares, de energía y armas con India. Rusia está ofreciendo a Nueva Delhi un rol en sus proyectos de energía, hardware militar ruso y sus reactores nucleares, en medio de la creciente competencia de Francia y firmas estadounidenses.

"Es una oportunidad para avanzar la cooperación en los campos de energía, industria, agricultura y defensa, entre otros", dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, de cara a la visita.

La oficina de Putin se aprontaba a comentar sobre la visita más tarde esta semana.

Chávez viajó a Moscú en septiembre para recibir por encima de 2.000 millones en préstamos para armamento, incluyendo tanques y el avanzado misil antiaéreo S-300.

Durante el viaje el líder ruso anunció que Venezuela reconoce a dos regiones separatistas de Georgia y pro Moscú como Estados independientes, en un inusual éxito diplomático para Rusia, que ha intentado infructuosamente persuadir a sus aliados de que lo hagan.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, ha dicho que los avances económicos y políticos de Rusia, Irán y China en Latinoamérica son perturbadores, tras fallidos intentos por parte de mandatos estadounidenses anteriores de aislar a Venezuela y Bolivia.