Caracas. Nadie cree que una huelga de hambre detenga las expropiaciones con las que el presidente Hugo Chávez dice estar abriéndose camino al socialismo en Venezuela, pero podría darle a la oposición el primer mártir de las expropiaciones, si la salud del agricultor Franklin Brito continúa deteriorándose tras once meses de ayuno para que le devuelvan las 24 hectáreas que el gobierno tomó por "improductivas" en el estado sudoriental de Bolívar.

Según su esposa, la vida del biólogo de 49 años se apaga poco a poco en el Hospital Militar de Caracas donde fue internado a la fuerza en diciembre pasado.

"Franklin simboliza los abusos que están siendo cometidos contra los derechos humanos en Venezuela", dijo Elena Rodríguez con los ojos clavados en la cama de su marido, vacía desde que empeoró y fue transferido a una sala de terapia intensiva.

"Es la denuncia viva", añadió la maestra de 40 años.

El Gobierno ha descrito a Brito como un desequilibrado.

"El tema ha sido tomado como bandera política por la oposición para avivar un clima de tensión en el país", dijo el diputado oficialista Carlos Escarrá.

"El Estado venezolano no se dejará chantajear", añadió.

Pero su agravamiento podría afectar la imagen de Chávez, que busca repuntar en las encuestas para las elecciones legislativas de septiembre, al volante de un país en recesión y con una inflación fuera de control.

Rodríguez dice que su esposo pesa unos 45 kilos, menos de la mitad que cuando empezó su huelga más reciente en julio de 2009. Está tan débil que ya casi no habla.

Las últimas fotos muestran a un hombre de torso esquelético y rostro demacrado que mira dramáticamente a la cámara.

Brito, que aplaudió hace más de una década la llegada de Chávez al poder, acampó durante meses ante las oficinas de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Caracas para exigir que le devuelvan sus tierras.

En una ocasión se cosió la boca y más tarde incluso se amputó un dedo delante de las cámaras de televisión.

Reflejo de Venezuela. En un país polarizado, el debilitado Brito ha sido arropado intermitentemente por la oposición.

"Lo que está pasando con Franklin Brito es el reflejo de lo que está pasando con toda Venezuela", dijo Delsa Solórzano, del partido opositor Un Nuevo Tiempo.

"De ser un productor agropecuario humilde pasó a quedarse sin nada, por una violación a la propiedad privada que ya en Venezuela es costumbre", añadió.

Chávez ha acelerado su ofensiva contra la empresa privada y los latifundistas, a quienes acusa de conspirar contra su diseño socialista.

Sólo en lo que va de 2010 ordenó expropiar la cadena de supermercados Éxito, del grupo francés Casino; depósitos de Polar, la mayor compañía privada del país, y también la empresa de alimentos Monaca, de la mexicana Gruma.

Las plantaciones de yuca y sandía expropiadas a Brito en 2003 son parte de las 2,5 millones de hectáreas "recuperadas" por su Gobierno en los últimos años.

Chávez mandó a solucionar el problema y Brito depuso en diciembre su huelga, sólo para retomarla una semana después alegando que el Gobierno ofrecía devolverle la tierra pero no revocar la expropiación. Menos de 24 horas después fue internado para recibir líquidos por vía intravenosa.

Amnistía Internacional dice que el drama de Brito ilustra los obstáculos para acceder a la justicia en Venezuela.

"El caso del señor Brito se ha convertido en una denuncia general sobre una violación generalizada de los derechos humanos", dijo Carlos Lusverti, coordinador del grupo en Venezuela.

"Manifiesta el grado de debilidad institucional donde los mecanismos de acceso a la justicia no funcionan y se tiene que recurrir a estos mecanismos", añadió.

Grupos locales de derechos humanos calculan que hay unos 30 presos políticos en Venezuela. Chávez suele decir que en realidad son "políticos presos".

Solórzano va más allá y compara a Brito con Orlando Zapata, un preso político cubano que murió en enero luego de 85 días en huelga de hambre para reclamar mejores condiciones de encarcelamiento.

La esposa de Brito dice que está llegando al límite de sus fuerzas. "Mi esposo no quiere morir. El sólo quiere llegar hasta el final de su causa", expresó.