Quito. El presidente Mahmoud Ahmadinejad regresó este viernes a Irán tras una desafiante gira por Latinoamérica en la que recibió el apoyo de sus aliados socialistas de la región aunque con la gran ausencia de Brasil, cuyo respaldo habría sido clave en medio de las crecientes presiones de Occidente por su programa nuclear.

Los mandatarios de Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador recibieron con júbilo a su "hermano" Ahmadinejad, pero no anunciaron medidas concretas que puedan ayudarle a sortear el bloqueo económico impulsado por Estados Unidos para que detenga su plan de enriquecimiento de uranio.

Las tensiones entre Washington y Teherán podrían dispararse si la república islámica cumple su amenaza de bloquear el estrecho de Ormuz, un canal marítimo clave para el comercio petrolero global, como respuesta a las sanciones económicas.

"Los embargos y sanciones contra Irán no han tenido ningún efecto. Naturalmente, si Estados Unidos quiere molestar al pueblo iraní, el pueblo iraní también está ahí muy fuerte y firmemente va a responder", dijo desafiante Ahmadinejad en una entrevista desde Quito con la cadena mexicana Televisa.

Sin embargo, internamente la situación económica en Irán se deteriora rápidamente y algunos analistas creen que la creciente presión podría derivar en un conflicto o en una mayor inestabilidad interna a pocos meses de las elecciones parlamentarias.

"Tenemos que esperar, hemos aprendido muy bien a vivir en dificultades", dijo al respecto Ahmadinejad en la entrevista.

"Creo que hay algunas personas razonables en Estados Unidos para impedir estas locuras. Por supuesto que el pueblo estadounidense es un pueblo muy bueno", concluyó el hermético mandatario iraní.

También la Unión Europea -que compra un quinto de los 2,6 millones de barriles por día (bpd) de crudo que exporta Irán- podría incrementar la presión financiera si aprueba este mes un embargo petrolero sobre la nación islámica.

En este contexto, el espaldarazo diplomático de Brasil -su principal socio comercial en la región- habría supuesto un importante balón de oxígeno para la cercada nación árabe.

El peso pesado de la región recibió al polémico dignatario en 2009 bajo la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva, pero ahora parece haberse distanciado tras la llegada al poder el año pasado de Dilma Rousseff, mucho más crítica con Irán.

"Una visita de Estado a Brasil habría aliviado la sensación de aislamiento internacional de Irán. Aunque Brasil está dispuesto a seguir expandiendo el comercio bilateral, no le dará más solidaridad diplomática", opinó la agencia británica de análisis LatinNews.

Según datos de la Secretaría de Comercio Exterior brasileña, el gigante sudamericano exportó en el 2011 más de US$2.300 millones a Irán, 10% más que el año previo, cuando el comercio se disparó más de 70%.

Sin embargo, todavía no se sabe cómo afectarán a la relación las nuevas sanciones impuestas por Washington en diciembre, que buscan penalizar a bancos e instituciones financieras que hagan negocios con un país al que acusa de "patrocinar el terrorismo" y además complicar sus vitales ventas petroleras.

Amigos anticapitalistas. Por su parte, los aliados de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), con la notable ausencia de Bolivia, se comprometieron a estrechar las relaciones comerciales y políticas con Irán, desafiando las advertencias de la Casa Blanca sobre su amistad con la república islámica.

"Irán puede contar con el respaldo y el apoyo del Ecuador para que se sepa la verdad y no tan sólo la propaganda de países que persiguen determinados intereses que tienen un doble estándar vergonzoso", dijo el jueves el presidente Rafael Correa tras una reunión privada con Ahmadinejad.

Los aliados socialistas de Irán en la región creen en las intenciones pacíficas del proyecto nuclear iraní, pese a las sospechas de países occidentales de que éste sea una tapadera para desarrollar armamento atómico que podría utilizar contra Israel, su más acérrimo enemigo.

"¿Para que desaparezca Israel hacen falta bombas atómicas? Israel es un Estado ilegítimo, ya está desaparecido prácticamente", dijo el líder iraní a la televisora mexicana.

Sin embargo, poco pueden hacer estas pequeñas economías para aliviar el creciente cerco sobre Teherán, que probablemente deberá recurrir a pesos pesados como China y Rusia para esquivar un bloqueo que amenaza con derrumbar sus ingresos petrolero.

"Observé al presidente iraní absolutamente sosegado y tranquilo, indiferente por completo a las amenazas yanquis, confiado en la capacidad de su pueblo para enfrentar cualquier agresión", escribió Fidel Castro en comentarios divulgados por medios locales tras reunirse esta semana con Ahmadinejad.

Durante la gira, el dirigente iraní no se pronunció sobre los últimos eventos que están tensando más la situación en Oriente Medio, como el asesinato de un científico nuclear iraní, la sentencia a muerte de un estadounidense-iraní por espionaje o el inicio del enriquecimiento de uranio en un búnker secreto.