Bagdad. El brazo de la red Al Qaeda en Irak se adjudicó la responsabilidad por dos ataques contra ex aliados musulmanes sunitas que causaron la muerte de al menos 43 personas la semana pasada.

En el atentado más letal, un suicida con bomba se inmoló el domingo cerca de miembros de la milicia sunita "Sahwa" que hacían fila para recibir su sueldo en las afueras de Bagdad, dejando 39 muertos y 41 heridos, señalaron fuentes de seguridad iraquíes.

En el segundo ataque, otro suicida causó la muerte de cuatro personas y dejó seis heridos durante una reunión de líderes sunitas locales en el oeste de Irak, cerca de la frontera con Siria, afirmó la policía en la provincia de Anbar.

En una declaración publicada en un sitio web usado por extremistas islámicos, Al Qaeda dijo que lanzó los ataques como parte de su respuesta contra "líderes de la apostasía", término usado para combatientes sunitas que alguna vez lucharon para la red de Osama Bin Laden pero que se rebelaron en el 2006.

El apoyo de ex militantes sunitas ayudó a las fuerzas estadounidenses a cambiar el curso de la guerra en Irak.

"Un león del Estado Islámico se las arregló para entrometerse en el ganado luego de que fueran cegados por el dinero lanzado por el (...) Gobierno y cayeran en la tortura de Dios", indicó la declaración.

Rebeldes sunitas ligados a Al Qaeda han intentado explotar el vacío político creado por la demora de facciones sunitas, chiitas y kurdas en formar un Gobierno de coalición, luego de las elecciones parlamentarias del 7 de marzo que no arrojaron un ganador claro.

Los combatientes Sahwa han sido los principales blancos. Algunos de los ataques han sido atribuidos a actos de venganza de ex aliados insurgentes, mientras que otros fueron resultado de prolongadas disputas entre grupos de familias.