Las denuncias de corrupción contra funcionarios del gobierno peruano enturbian el clima político y ponen en "serios problemas" al partido oficialista, advirtió este miércoles el presidente Alan García, a pocos meses de una elección clave para los comicios presidenciales del 2011.

García afirmó a periodistas que los escándalos deben ser investigados de forma rápida y aseguró que no encubrirá a nadie hasta que los culpables sean castigados por la justicia.

Uno de los implicados en los casos de corrupción es el ex primer ministro y secretario general del partido Aprista, el legislador Jorge del Castillo, voceado candidato presidencial oficialista para las elecciones del próximo año.

"A mi personalmente me duele y me ofende el vejatorio (...) si creo que el partido, sin decir que está cancelado, atraviesa serios problemas", dijo el presidente en el patio de Palacio de gobierno, luego de una reunión con su equipo de ministros.

Pruebas comprometedoras. Esta semana un canal de televisión local difundió un audio en el que un ex funcionario, que cumple prisión domiciliaria, menciona a Del Castillo abogando por una empresa petrolera que buscaba menores pagos de regalías para sus operaciones.

La cinta de audio es parte de cientos de pruebas -audios, archivos USB y correos electrónicos- que estuvieron durante 18 meses en poder de jueces y fiscales que ahora se acusan mutuamente de la pérdida o la manipulación de algunos de ellos.

Del Castillo, que ha negado varias veces cualquier participación suya en algún caso de corrupción, renunció en 2008, luego de denunciarse presuntos sobornos de la firma noruega Discover Petroleum para ganar la concesión de lotes petroleros en el país andino, escándalo que reveló la práctica de espionaje telefónico a políticos y empresarios.

Otro medio periodístico denunció la presunta venta de terrenos del Estado a precios irrisorios, la cual provocó poco después la renuncia del jefe de la entidad involucrada, Omar Quezada, otro importante dirigente del partido de gobierno.

García drástico. "Es una corrupción grosera", refirió el presidente de Perú. "Quisiera señalar el claro deslinde del aparato ministerial del gobierno respecto a estos actos", agregó ofuscado por el tema.

Al ser consultado sobre si creía que su ex primer ministro podría superar la crisis y postular a la presidencia, García sólo se limitó a decir que "él tendrá que aclarar las denuncias".

Las acusaciones de corrupción y espionaje crecen en momentos en los cuales el gobierno de García encara conflictos sociales y ataques del grupo guerrillero Sendero Luminoso, faltando seis meses para las elecciones regionales y casi un año para los comicios presidenciales y legislativos.

Según sondeos de opinión, la aprobación a la gestión de García cayó en abril a 27%, debido principalmente a la sensación de los peruanos de que hay "mucha corrupción" en el actual gobierno.

Todos "estos asuntos están enturbiando el panorama político", dijo García, quien fue elegido en 2006 para un segundo mandato tras gobernar el país entre 1985 y 1990.

"Son cuatro años de arduo trabajo, de 123.000 obras y todo esto se nubla, corre el riesgo de pasar a segundo plano porque hay ratas y miserables que están dispuestos siempre a aprovecharse de una circunstancia", refirió el mandatario.

"No he venido aquí para proteger a un aprista (...) si creen que yo voy a estar tapando, capoteando, vayan al diablo, yo defiendo al país, para eso me han puesto acá", afirmó.