Lima. El presidente peruano, Alan García, no ha logrado cosechar réditos políticos pese al brillo de la economía del país y más bien hace esfuerzos para evitar un "papelón" de su partido en la próxima elección clave de la alcaldía de Lima.

La gestión de García, a quien le resta un año de gobierno, es desaprobada por 73% de la población, según un reciente sondeo, nivel que -poco más o poco menos- se ha mantenido en casi toda su administración que comenzó en julio de 2006.

El mandatario no puede postular a las elecciones presidenciales del 10 de abril del próximo año pero, según analistas, trabaja con cálculo político para intentar llegar a un histórico tercer gobierno en los comicios de 2016.

Más pronto, el 3 de octubre de este año, los peruanos acudirán a las urnas para elegir a sus autoridades municipales y regionales, proceso que servirá como termómetro para medir las fuerzas de las distintas opciones políticas en Perú.

"García quiere evitarse un papelón y quiere crear las condiciones para volver en 2016. El presidente García apuesta a no tener candidato para su partido", opinó Sinesio López, jefe de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la peruana Universidad La Católica.

Eso se le puede hacer cuesta arriba puesto que no goza de la aceptación de muchos peruanos que, independientemente del crecimiento promedio de la economía de casi 7% en el último quinquenio, sufren de una pobreza que abarca a 35% de la población de unos 29 millones de habitantes.

Demandas sociales insatisfechas, sobre todo en el interior de Perú, le han pasado factura a García y son pólvora para las constantes protestas en el país, segundo mayor productor mundial de cobre y zinc, el primero de plata y el sexto de oro que ha logrado reducir su dependencia a las exportaciones de materias primas mientras aumenta la demanda interna.

El presidente se ha convertido en defensor de la inversión privada y el libre mercado, posturas que contrastan con el sistema controlador de su primer mandato entre 1985 y 1990, que terminó en una severa crisis económica en el país.

Disputas partidistas. También disputas internas en su partido, el APRA, le pueden jugar una mala pasada.

Para la alcaldía de Lima -la capital de Perú que alberga a un tercio de la población electoral del país-, el partido oficialista APRA presentó como candidato al dirigente Carlos Roca, un ex embajador de Perú en Italia.

Pero Roca, a quien no le favorecen los sondeos, dijo a Reuters que su partido presentó al jurado electoral de Lima un pedido para retirar su candidatura, sin su consentimiento.

El jurado desestimó la noche de este jueves la solicitud del partido oficialista, pero la dirección política del APRA informó este viernes que apelará el fallo.

Un serio revés de Roca en los comicios de octubre dañaría la imagen del APRA y por ende las posibilidades del partido para las elecciones presidenciales de 2011, que también definirá a los legisladores para el Congreso.

Según las últimas encuestas, la favorita para ganar la alcaldía de Lima es la conservadora Lourdes Flores con algo más de 30% y poco más abajo figura el independiente Alex Kouri, un ex colaborador del ex presidente Alberto Fujimori.

Roca evitó más comentarios sobre la intención de su partido de sacarlo de la carrera electoral en Lima, pero en un video grabado y difundido en YouTube dijo que sus compañeros políticos buscan apoyar a candidatos de la derecha.

"Eso no lo voy aceptar de ninguna manera, retirar la candidatura para favorecer el voto aprista a favor de los dos candidatos de la derecha", afirmó, refiriéndose a los postulantes para la alcaldía limeña Flores y Kouri.

"Me enseñaron una encuesta y dijeron que teniendo 2 puntos en la intención de voto no era conveniente (seguir), porque de esta manera se hacía daño al partido", agregó Roca.

Analistas coincidieron en que García no quiere recoger el pasivo que puede costarle en el mayor bolsón electoral del país un mal resultado en los comicios locales.

"El plan electoral del presidente Alan García no tiene el foco en octubre 2010 o abril 2011 sino en el año 2016 cuando se lance por su tercera presidencia y, por supuesto, ponga su partido a funcionar de acuerdo con dicha pretensión", dijo el analista político y periodista Augusto Álvarez.

"Esa estrategia (...) prevé, entre otras cosas, no tener candidato propio en la elección de Lima ni postulante con posibilidad de ganar en la presidencial 2011", afirmó.

De acuerdo a las encuestas de opinión, la hija del ex presidente Fujimori, la conservadora Keiko Fujimori, figura en primer lugar de la intención de voto para la presidencia, seguida del pragmático alcalde de Lima, Luis Castañeda.

García, de 61 años, ha sugerido que haría lo posible para evitar que los peruanos voten por un izquierdista para la presidencia del país porque teme que se puedan borrar las políticas liberales que han primado durante su gestión.