Lima. Cuando faltan menos de ocho meses para las elecciones presidenciales de Perú, el partido de Gobierno -el más tradicional del país- aún no muestra un candidato y eso parece no preocuparle al mismo presidente Alan García.

El mandatario, impedido legalmente a buscar una reelección inmediata, estaría más bien inclinado a que uno de los dos aspirantes conservadores que lideran las encuestas gane la presidencia en abril del 2011.

La razón: el partido oficialista APRA no tiene chance según las encuestas y García no quiere una sonora derrota que podría opacar sus aparentes aspiraciones de intentar obtener un histórico tercer mandato en los comicios del 2016.

La mayoría de peruanos desaprueba el Gobierno de García, según sondeos, pese a que el país andino registra una de las tasas de crecimiento económico más altas del mundo.

Por eso García preferiría un candidato "independiente" para su agrupación política, que lleve una cuota importante de legisladores de su partido al Congreso y le asegure una resonancia política en los próximos años, según analistas.

En el APRA, el partido vigente más antiguo del país, hay algunas tímidas propuestas de candidatos, pero hasta ahora nadie ha levantado la mano para inmolarse en las elecciones.

"En el APRA no quieren exponerse a una derrota y saben que el presidente García es, hasta ahora, el único que puede llevarlos a un triunfo", opinó el analista Ernesto Velit.

Esta semana, el partido de Gobierno retiró a su candidato para los comicios de octubre a la alcaldía de Lima, que alberga un tercio de la población electoral del país, en medio de discrepancias dentro del grupo fundado en 1924.

En muchos países usualmente una de las primeras caras en asomar en una carrera presidencial es la del oficialismo.

Buscan locomotora. La baja popularidad del Gobierno contrasta con la robusta cifra de crecimiento económico que luce casi todos los días el presidente García, quien se ha convertido en un gran promotor del libre mercado y la inversión privada.

En junio, la economía peruana se expandió casi un 12 por ciento interanual, su mejor ritmo mensual en dos años.

Pero la aprobación a la gestión de García, cuyo primer Gobierno entre 1985 y 1990 terminó en un colapso económico en medio de una política estatista, es del 31% y la desaprobación del 63%, según una encuesta de agosto.

García, de 61 años, ha sugerido que haría lo posible para evitar que los peruanos voten por un izquierdista para la presidencia, porque teme que se puedan borrar las políticas liberales que han primado en su actual gestión.

De acuerdo a las encuestas, la hija del ex presidente Alberto Fujimori, la conservadora Keiko Fujimori, figura en primer lugar de la intención de voto para la presidencia, seguida del pragmático alcalde de Lima, Luis Castañeda.

Según analistas, ni Fujimori ni Castañeda cambiarían las reglas matrices de la economía del país.

Habría que tener cuidado es con el líder nacionalista y opositor más visible, Ollanta Humala, temido por los inversionistas y quien disputó un balotaje con García en los comicios del 2006 y quien figura como potencial candidato en los sondeos electorales.

En este contexto ha surgido en la prensa local la propuesta de que la ministra de Economía, Mercedes Aráoz, sería la candidata "independiente" que busca el partido de Gobierno.

Aráoz, quien acompaña a García desde que tomó el poder hace cuatro años, ha barajado esa posibilidad, aunque esta semana dijo que ha conversado con el Presidente sobre su voluntad de permanecer en el cargo hasta el final del Gobierno.

Dentro del APRA se ha mencionado como posibles candidatos al primer ministro, Javier Velásquez, y la ministra de la Mujer, Nidia Vílchez, pero ninguno tiene la empatía como para manejar una campaña presidencial, según analistas.

"García necesita una locomotora que sume votos al APRA en las elecciones y alguien podría caer seducido o seducida sólo por estar en la competencia hacia el poder", dijo el politólogo de la Universidad Católica de Perú, Fernando Tuesta.

Para el analista, los resultados de las elecciones de octubre, en la que el partido oficialista tiene candidatos en el interior del país, será el calibre a tomar en cuenta en el APRA para decidir en definitiva si van con candidato propio.