-¿Se siente feminista?

-Sí, me considero feminista y creo en la reivindicación de las particularidades que las mujeres tenemos, pero no por sobre los hombres, sino que en conjunto con los hombres, ya que la clásica feminista tiende a desdeñar todo para ponerse en un pedestal de reivindicación y yo no creo en eso. Creo que tenemos todo para hacerlo igual o mejor que el hombre. Yo creo que es mejor construir liderazgos femeninos más que feministas.

-Se demoraron 52 años en Aldeas SOS en tener una directora. ¿Le llama la atención?

-Sí, claro que me llama la atención, pero hoy creo que estamos en un contexto país donde las mujeres progresivamente hemos ido ganando espacio en cargos gerenciales. Nuestra organización, pos Segunda Guerra Mundial adoptó la forma de trabajo que estaba imperando en la sociedad de ese entonces.

-¿Cuál era su modelo de trabajo?

-Si tú miras hacia dentro, en nuestro modelo de trabajo el gran peso de las labores descansaba en las mujeres. Si avanzas 40 años más, se instaló la idea de que las mujeres lo hacían bien, por lo que sus tareas quedaron relegadas a esa: el cuidado de los niños. Mientras que el rol de los hombres era realizar estrategias, gerenciar o dirigir.

-¿Qué es lo que cambió?

-Cambió la forma de ver las cosas inevitablemente y aceptar una realidad hoy muy diferente; pero aún faltaba entregar la mayor responsabilidad de conducción a una mujer. Espero ejercer un tipo de liderazgo distinto, ya que los hombres y mujeres ejercemos un liderazgo de distintas maneras.

BOTÍN POLÍTICO

-El Servicio Nacional de Menores (Sename), en sus cifras oficiales, declara invertir en la protección de un menor la cifra de CL$1.400.000 (cerca de US$2.300), pero lo que finalmente le llega, al menos para su cuidado directo, es apenas un tercio de esa cifra. ¿Cómo se explica?

-Por mi experiencia, después de haber trabajado en el Sename y el Ministerio de Justicia, te puedo contar que lo primero es que existen dos sistemas, uno que tiene que ver con las subvenciones, de acuerdo a la Ley 20.032, que regula cuánto vale cada prestación según la oferta programática, donde existe una estándar de gasto y es de no más de CL$300.000 (US$500) por niño. Pero el gasto real del Estado se da en la administración directa.

-¿En qué se gastan los recursos, entonces?

-Primero en los costos fijos, mantenerlos, agrandar centros, financiar los sistemas de turno de mucha gente y demasiadas personas con licencias médicas. Por eso, ese millón cuatrocientos mil pesos, si bien es efectivo, está inflado, ya que no se gastan en el niño directamente.

-En resumen, podríamos afirmar que la crisis de este servicio (Sename) es una combinación de factores: pésima gestión financiera y fuerte cuoteo político de la Democracia Cristiana.

-Yo creo que son todas esas razones. Cada gobierno tiene la visión de las diferentes reparticiones públicas como botines políticos, es decir, van poniendo a su gente, a sus operadores y lamentablemente el Sename ha ocupado ese lugar. Hoy ya es menos atractivo con todos los problemas que ha tenido y nadie va arriesgar su carrera política estando ahí. Cada director nuevo de Sename ingresa a nueva gente, que no se sabe bien qué es lo que hacen, personas que no van nunca y perciben un sueldo. Súmale a eso la cero continuidad de las políticas públicas, ya que cada administración borra lo anterior y comienza todo de nuevo.

-La política pudo más que las necesidades de los menores.

-Sí, acá hubo desviación de platas destinadas a la atención de niños, por un tema político para estos "operadores" que siempre hay que mantenerlos, al parecer. Es una situación que obviamente no comparto.

MUERTE Y ABUSOS

-El año pasado el sistema del Sename evidenció su crisis con la muerte de niños. La primera fue Lisette, una menor que muere por sofocamiento por parte de sus cuidadores. En ese caso y otros, ¿veremos justicia?

-Primero, ¿qué es la justicia? Porque ya no vamos a volver a la vida a Lisette. Porque se supone que hacer justicia es dar a cada uno lo que le corresponde y a esa menor ya no le dimos lo suyo. Aunque existan penas de cárcel para las responsables -cosa que tampoco creo que suceda-, la verdadera justicia hubiera sido llegar a tiempo.

-¿Cuál debe ser la misión clave para el nuevo ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, en relación a la protección de menores?

-El gobierno saliente de Bachelet (Michelle) tuvo una agenda muy potente en esta temática, lográndose la aprobación de la Secretaria de la Niñez y el Defensor del Niño, ambos avances. Pero la ley principal, nuevamente quedó en "carpeta", es decir, para discutirse. El tema clave para Moreno será el construir un sistema integral que garantice el ejercicio de todos los derechos de todos los niños del país. 

-Recientemente estuvo el Papa Francisco en Chile y se reavivó la discusión del endeble sistema de protección que hay contra los abusos sexuales a menores.

-Así es, en materia legislativa se ha avanzado en la protección a los delitos sexuales, pero no tenemos una ley que permita que las acciones penales no prescriban, ese es el problema. Normalmente los sujetos afectados son niños y muchas veces el agresor está dentro de la familia o pertenece al círculo cercano, y el hecho suele taparse. Hoy necesitamos una serie de elementos para trabajar con niños; tenemos un registro de pedófilos, pero no hemos avanzado en frenar que la prescripción se dé cuando la persona abusada cumple 18 años y muchos abusadores quedan impunes.

-Esta última semana Chile ha estado conmocionado con el caso de Emmelyn, una menor que estuvo secuestrada por una persona condenada por abusos sexuales. El caso destapó que dentro de su casa también había sido vulnerada y hoy la discusión es si el Sename es la mejor institución para acogerla. ¿Cómo lo ve?

-Es súper complejo lo que planteas, porque el Estado garante chileno falla por todos lados en protección infantil. Esa familia debió haber tenido los soportes, en su momento, para que Emmelyn no hubiera pasado por dichas situaciones. Hoy tenemos esta contradicción, cuál es el mal menor para la niña, y yo creo que es quedarse con su familia y con un acompañamiento profesional de reparación psicológica y asistencia social.

-¿Usted recomendaría a las familias dejar a sus hijos al cuidado del Estado?

-Lo evitaría. Hoy los privados o instituciones colaboradoras- como Aldeas SOS- lo hacemos mucho mejor. Sename no está a la altura de lo que los niños necesitan hoy en Chile. Yo no lo recomendaría.

-Finalmente con el Sename, ¿lo terminamos, lo refundamos?

-Primero tenemos que refundarlo, y ahí tenemos un problema práctico, ya que estamos hablando de una institución tremendamente politizada, con muchas asociaciones gremiales en su interior que se oponen a los cambios. Yo creo que hay que refundar todo; deben cerrar una etapa, hacer una transferencia del conocimiento que se haya generado y tener un nuevo sistema de protección a la infancia.