La acusación de ex gobernadores mexicanos por actos de corrupción da muestra que en el país las restricciones institucionales no rivalizan con el amiguismo y los esquemas de enriquecimiento ilícito que son comunes en los gobiernos de muchos de los estados, opina Luis Fernando Alonso, miembro colaborador de la fundación InSight Crime.

Mediante un trabajo de análisis, el politólogo de la Universidad de King recoge que según estimaciones, la corrupción le cuesta a México aproximadamente 2% del Producto Interno Bruto (PIB) anual.

El analista de InSight Crime refiere que durante el 2016 han sido acusados de corrupción los ex gobernadores de Sonora, Chihuahua, Quintana Roo y Durango, así como el de Veracruz (mandatario con licencia). De ellos, únicamente el ex mandatario sonorense, Guillermo Padrés Elías, ha sido detenido.

En el caso del ex gobernador de Durango, el priista Jorge Herrera Caldera es acusado por el gobierno de José Rosas Aispuro de dejar una deuda de 14.995 millones de pesos.

A través de un comunicado, la administración de Aispuro Torres informó que con Herrera Caldera, las obligaciones financieras de la entidad crecieron 500%.

En Chihuahua, las autoridades anunciaron el posible saqueo de las instituciones del estado bajo la anterior administración de César Duarte Jáquez.

En tanto, en Veracruz, el gobernador con licencia, Javier Duarte de Ochoa —fugitivo desde principios de octubre— enfrenta investigaciones de la PGR por cargos de enriquecimiento ilícito, peculado e incumplimiento del deber legal.

El ex titular del Ejecutivo de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, está acusado de causarle al estado estafas de millones de dólares y aumentar la deuda.

De acuerdo con acusaciones de la PGR, Guillermo Padrés Elías habría movido al menos 312 millones de pesos de procedencia ilícita, de los cuales 178 millones eran del erario estatal.

“Es claro que México debe erradicar la cultura de corrupción que ha estado vigente por décadas”, siguiere el analista de InSight Crime, y cita a Carlos Hank González, un político del siglo XX que perteneció al Partido Revolucionario Institucional (PRI), y a quien le adjudican la frase: “Un político pobre es un pobre político”.

“Si bien la corrupción no se limita al PRI, puede amenazar hasta cierto punto el destino político del partido en el futuro”, advirtió el especialista de este sitio especializado en crimen organizado en América.

De hecho, concluye el colaborador de la fundación Insight Crime, “se cree que la supuesta incapacidad del PRI para hacerle frente a la corrupción le costó al partido varias victorias en las elecciones gubernamentales de junio del 2016”.