El veterano político español Alfredo Pérez Rubalcaba se convirtió en el nuevo Secretario General del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), tras imponerse en una ajustada votación a la joven catalana Carme Chacón en los comicios internos celebrados por esta formación en Sevilla.

Rubalcaba sucede así a José Luis Rodríguez Zapatero al frente del socialismo español luego de haber sido, en noviembre último, la cara de la peor derrota histórica sufrida en democracia por el PSOE a manos del derechista Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy.

A pesar de este reciente fracaso rotundo, el derrotado candidato a la presidencia y ex vicepresidente del gobierno recibió de sus compañeros socialistas la confianza para levantar al PSOE desde los escombros a los que quedó recluido, principalmente, a raíz de su gestión de la crisis económica.

Rubalcaba le ganó a Chacón por una ajustada diferencia de 22 votos: 487 frente a 465. Hubo dos votos en blanco y uno nulo entre los 956 delegados que votaron en secreto en el marco del 38vo.

Congreso Federal del PSOE. “Fuerte, somos un partido fuerte. Por eso estamos aquí", dijo Rubalcaba en una breve intervención ante sus compañeros después de convertirse en el nuevo líder del PSOE.

Rubalcaba expresó su orgullo por tener la responsabilidad de liderar el partido y aseguró que es necesaria "unidad y cambio".

"Este ya es un acto de la unidad, soy el secretario general de todos los socialistas, sin fracturas”, remarcó, mientras Chacón lo observaba visiblemente emocionada.

En la batalla por el liderazgo socialista se impuso la experiencia, el peso político y actitud reflexiva del ex vicepresidente y ministro de Interior español, por encima de la energía y ansia reformadora de Chacón, quien se presentaba como la abanderada del cambio y la renovación generacional.

Aunque nadie se atrevía a pronosticar quien sería el nuevo líder socialista, Chacón había llegado al 38vo. Congreso Federal con el 'cartel de favorita' y como garante del 'zapaterismo'.

Estaba ante una oportunidad histórica, la de ser la primera mujer en acceder al máximo cargo de los socialistas en más de 130 años de historia partidaria; pero la perdió.

De los dos era la que con más credibilidad podía hablar de "renovación" del partido, a pesar de que tanto ella como Rubalcaba fueron piezas claves del gobierno de Zapatero.

Su condición de mujer, su juventud, y actitud combativa parecían ser sus principales bazas, de cara a un proyecto a largo plazo. Sin embargo, apostar por Chacón era apostar por más incertidumbre y más Zapatero.

Así lo afirmó el propio Rubalcaba al dirigirse a los delegados socialistas: "no recuperaremos la confianza de los ciudadanos con ejercicios de radicalismo".

También se expresó su rechazo a los liderazgos personalistas y abogó por "un proyecto colectivo" del que nazca el "cambio y la unidad".

No obstante, el ex ministro de Interior, reconocido por su trabajo para lograr el fin de ETA, explicó que eso no significa que vaya a ejercer un liderazgo débil.

"A mí no me van a quebrar, yo seré un líder socialista fuerte. A mí no me van a hacer dar ni un solo paso atrás", sostuvo.

Rubalcaba acudió al 38vo. Congreso Federal respaldado por la 'vieja guardia', el entorno del ex presidente Felipe González- que quería recuperar la fuerza del aparato del partido, que consideraban que se había perdido en los años de Zapatero.

El ex ministro tiene por delante una misión titánica, devolver a un PSOE humillado y dividido- como se puede interpretar por la ajustada votación-, la capacidad de recuperar la confianza de la mayoría de los españoles.