Lima. Las alianzas en lo que será un fragmentado Congreso peruano serán claves para que cualquiera que gane la presidencia el 5 de junio pueda gobernar sin sobresaltos y alejar los temores de muchos de que pueda patear el tablero o desconocer al poder legislativo.

El izquierdista Ollanta Humala y la conservadora Keiko Fujimori disputarán la segunda vuelta electoral, pero no gozan de la mayoría en el Congreso que les permita implementar sus planes de beneficiar del boom económico a los más pobres, que representan un tercio de los 29 millones de peruanos.

Planes como los de crear impuestos a las ganancias extras de las empresas mineras para financiar programas sociales podrían verse frenados en el Congreso por parte de partidos más conservadores que temen restarle competitividad al vital sector.

"Estoy seguro de que los dos van a luchar por los consensos en el Congreso (...) Esto será clave para gobernar", afirmó el director de la encuestadora Datum, Manuel Torrado.

Según el jurado electoral, ninguna fuerza política obtuvo la mayoría en el Congreso de 130 legisladores en las elecciones celebradas el 10 de abril.

Humala obtuvo 47 curules, mientras que Fujimori 37 escaños. En tanto, el partido del ex presidente Alejandro Toledo y la alianza del ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, ambos promotores de la inversión privada y del libre mercado, alcanzaron 21 y 12 asientos, respectivamente.

En tanto, el partido del ex alcalde de Lima Luis Castañeda ganó 9 legisladores y el oficialista APRA 4 escaños.

"Creo que ambos van a buscar alianzas, no va a ser tan sencillo para Humala como para Fujimori, ya que la derecha ve en Keiko a su representante", dijo el analista Oscar Vidarte.

Para Humala sería más complicado concretar consensos en el Congreso por sus cuestionadas propuestas de cambiar la actual Constitución y nacionalizar los sectores extractivos, como la minería, del que Perú es un importante exportador mundial.

En cambio Keiko Fujimori, quien ha prometido mantener los principales lineamientos económicos, tendría el apoyo de la alianza de Kuczynski y del partido oficialista.

"Desde el 2001 Perú ha demostrado que es capaz de sobrevivir con partidos gobernantes que no tienen mayoría absoluta (...) y Fujimori y Humala no serán la excepción", agregó Vidarte.

Los Gobiernos de Toledo entre el 2001 y 2006 y el actual del presidente Alan García no obtuvieron mayoría en el Congreso, pero lograron consensos que les permitieron implementar políticas económicas que han llevado a Perú a ser una de las economías con mayor crecimiento en el mundo.

¿Patearán el tablero? Según los últimos sondeos de intención de voto para el balotaje presidencial, Fujimori se ubica primera con estrecho margen frente a Humala, beneficiada porque los electores ven a la candidata como el "mal menor".

Ambos han fracasado en despertar en más del 40 por ciento de los electores un optimismo sobre el futuro del país porque sobre cada uno de ellos emergen dudas sobre si respetarán el orden democrático del país, vital para gobernar.

Fujimori carga el pasivo del Gobierno de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori, preso por violaciones a los derechos humanos, quien en 1992 dio un autogolpe y cerró el Congreso para ejecutar un "shock" económico, en momentos en que el país atravesaba una crisis hiperinflacionaria.

Humala, un militar retirado izquierdista que goza de una menor confianza de los inversores, lideró una rebelión militar contra el ex presidente Alberto Fujimori en el 2000 y respaldó en el 2005 la toma de una comisaría por parte de un hermano que protestaba en contra el ex mandatario Toledo.

Según Ipsos Apoyo, el 41 por ciento cree que Fujimori "seguirá el modelo autoritario del Gobierno de su padre" y en el caso de Humala el 47 por ciento dice que "seguirá el modelo autoritario del Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela".

El presidente Chávez, quien dice liderar una revolución socialista en su país, apoyó a Humala en las elecciones presidenciales del 2006, pero ahora el candidato ha marcado distancias para captar el voto de los moderados.

Sin embargo, para algunos analistas esta posibilidad sería poco probable.

"No creo que habrá un escenario catastrófico que nos lleve a una dictadura o golpe de Estado, o a una política antidemocrática", afirmó Vidarte.

A diferencia de la primera vuelta, ahora Keiko Fujimori ha marcado distancia con el Gobierno de su padre y prometió que no repetirá sus excesos de autoritarismo y corrupción.

Por otro lado, Humala ha deslindado vínculos o semejanzas con el Gobierno venezolano y ahora busca definir quiénes serían su primer ministro y ministro de Economía para alejar los temores de eventuales cambios en las reglas del juego.